El regreso a clases en el sector privado, dio inicio el pasado 7 de enero, por lo que los colegios retoman la tarea de educar a través de la virtualidad. Más que una tarea, educar sigue siendo un reto enorme por brindar una formación integral.

Fotografía de Danilo Ramírez

Durante diciembre, época del consumismo y el bombardeo publicitario, varios colegios dieron a conocer en sus redes sociales, canales televisivos y estaciones de radio, su dinámica de trabajo. Llamó mi atención escuchar que una de sus innovaciones era la famosa enseñanza E-Learning y la educación híbrida.

Primero, quiero decir que el uso de extranjerismos y neologismos, no es innovación, pero que en el sector empresa y cliente, que es lo mismo colegio y padres de familia, no digo estudiantes porque el trato o convenio no se hace con el niño o la niña, sino con los adultos, perpetuando así el adultocentrimo. Sigue siendo una herramienta de emprendedurismo.  Hace unos días pasé frente a una empresa educativa, que su slogan es: formamos hombres y mujeres de éxito para el futuro. Otro slogan que llamó mi atención fue: Invierte en la empresa de tu vida.   

Me pregunto si las niñas y los niños quieren alcanzar el éxito, o siquiera, saben lo que esto significa, lo que puedo expresar con base en mi experiencia en el nivel pre primario, es que son las madres y los padres de familia quienes quieren alcanzar el famoso éxito a través de sus hijas e hijos, condicionándoles con una estrellita en la frente, comprándoles una tableta si sus notas son altas, y así, seguir repitiendo sistemas opresivos de recompensa y castigo.

Segundo, mi foco de atención se centra en las y los docentes quienes hemos puesto en evidencia nuestra poca capacidad y habilidad para brindar una educación de calidad a través de la virtualidad, pero más que brindar, contribuir a que los fines de la educación no se queden encajonados, una cosa es quedarnos en casa, otra es sacar nuevas y mejores versiones de nosotras y nosotros mismos, repensar en nuevos planes y estrategias de intervención en el qué hacer docente, comprender que cada estudiante es un ecosistema de aprendizaje. Mi recomendación es poner en práctica la inteligencia colectiva, tomando como punto de partida la escucha activa, la promoción de una alfabetización emocional que permita la libre expresión y reciprocidad de aprendizajes comunitarios.

Fotografía de Danilo Ramírez

Las clases han empezado, no sin antes hacer una actividad de bienvenida, la cual de modo presencial se hacía con piñatas, pasteles y cuantas cosas se pudieran romper, comer y beber para tan esperada celebración. Ahora desde casa se rompen los sueños de niñas y niños quienes no quieren alcanzar el éxito, ni tampoco crear una empresa, pero sí, descubrir que hay otros ecosistemas y formas de relacionarse con la vida, de introducirse en las aguas y nadar en medio de letras, de promediar y calcular las alturas a través del vuelo, de sentir las altas y bajas temperaturas a través de su cuerpo, su territorio tierno y revolucionario.