El incremento en el petróleo y sus derivados ha provocado que los productos de la canasta básica familiar sufran aumentos en su precio, ello ha repercutido duramente en los grupos menos favorecidos de la población,  algunas familias incluso se ven imposibilitadas para poder adquirir artículos de primera necesidad, especialmente el gas propano que tan fundamental es para la subsistencia de la familia.

El precio del cilindro de 25 libras de gas, pasó de Q100 a inicios de 2021 a costar Q142 al momento en que esta columna es publicada. El gas propano constituye un producto básico para que la familia pueda alimentarse adecuadamente, la carencia del mismo podría provocar deterioro en la salud, sobre todo podría provocar que la población recurra a la depredación de arboles, buscando con ello un sustituto para la preparación de los alimentos, para lograr su propia sobrevivencia debido a la imposibilidad de adquirir gas propano.

Importante sería que el Ministerio de Energía y Minas, el Ministerio de Economía, la Procuraduría de los Derechos Humanos y la Dirección de Atención y Asistencia al Consumidor (DIACO) en cumplimiento con su mandato legal impulsen procesos de monitoreo de los precios y del peso del gas, para garantizar que la población reciba un mejor servicio y precio.

Es entendible que el precio de los combustibles y del gas haya tenido incremento, pues el precio del petróleo ha subido en el mercado internacional, pero tampoco es concebible que los importadores de esos productos coloquen el precio que se les antoje, que el mismo se encarezca de la noche a la mañana, pero cuando el petróleo se abarata, los precios de sus derivados no descienden a la misma velocidad que cuando se incrementaron.

No se debe recurrir a medidas extremas como control de precios, porque tampoco se debe coartar la libertad de emprendimiento, pero si establecer controles para evitar que la población sufra abusos.

 

Mercado La Terminal, Ciudad del Futuro (que parece del pasado). Fotografías de Eduardo Say