SIN TAPUJOS

 

Francamente ya no sé cómo considerar las actuaciones del doctor Timo Chenko, no sé si reír o ponerme como todos los diablos.

La semana pasada en la comunidad de Fray Bartolomé de las Casas, Alta Verapaz, los pobladores decidieron no vacunarse contra el covid-19, y detuvieron a varios de los trabajadores de salud. Recordemos que la mayoría de los vecinos de esa comunidad no hablan el castellano y la información que les ha llegado para que se vacunen no es en su idioma, además que las indicaciones que han proporcionado no solo son malas sino también escuetas, no cualquiera las entiendes.

Pero Yamaneti con su característico mal humor y prepotencia, durante una actividad pública mostró su ira contra esa población diciendo “que no se vacunen si no quieren, el que no se quiera vacunar, que lo entierren de pie, pero que no le pidan al gobierno ni un cochino centavo de inversión”. De qué cuenta el “Olimpo” Giammattei abusivamente se dirige de esa forma a los pobladores de Fray Bartolomé de las Casas, pues llegar de la noche a la mañana y decirle a la gente que pongan el brazo porque los van a vacunar, no es así de sencillo, no se puede montar una inoculación masiva si previamente no ha habido una buena advertencia de la necesidad de vacunarse. Estas poblaciones solo han recibido la información equivocada de que las vacunas son malas para su vida, porque los trabajadores de salud pública en ningún momento han explicado en su idioma los beneficios que la misma conlleva.

Con sobrada razón los habitantes de ese lugar le respondieron a Giammattei a través de las redes sociales, que “jamás ha invertido ni un cochino centavo en mejorarlo, más bien lo han explotado con la palma africana”. El año pasado con los huracanes ETA e IOTA, estas comunidades salieron muy perjudicadas, pero nunca fueron atendidas por el desgobierno, hasta la fecha están los vestigios que dejaron dichas inclemencias de la naturaleza.

Leyendo un Twitter del padre Víctor Ruano, quien también le respondió al doctor Timo Chenko, diciéndole que “a quienes hay que enterrar de una vez por todas es a esa caterva de políticos corruptos e incapaces que hemos tenido”. Agrego el padre Ruano “también el pueblo tiene identificado a los líderes corruptos que gobiernan, solo que las denuncias no prosperan en el MP porque es parte de la cochinada que tenemos en el sistema de justicia guatemalteco”.

Le recuerdo a Giammattei que quien menos derecho de hablar tiene, es él, porque ha sido un mentiroso de primera magnitud, ha sido un consentidor absoluto de la corrupción y es un inepto para dirigir los destinos de nuestro país. Cada persona es libre de elegir si se vacuna o no, su desgobierno no tiene por qué obligar a nadie para que se vacunen, pero si tienen la harta obligación de informar sobre cuáles son los beneficios de vacunarse y cuáles son los peligros de no hacerlo, pero como han manejado tan mal el asunto de la pandemia y de la vacunación, –doctor Timo Chenko, creo que cualquier otra persona hubiera manejado de mejor manera este problema-, a cualquiera le da temor por no contar con la suficiente indicación.

Ser el mandatario no es que usted ordene Giammattei –le recomiendo que lea la Constitución Política, y darse cuenta por qué es mandatario, y cuáles son sus obligaciones y responsabilidades-, sino que se debe a que la ciudadanía que a través del voto confió en usted y le otorgaron un mandato para que vele por los intereses de toda la población de la República, y el cargo que en mal momento lo ostenta, no le da derecho de dirigirse en esa forma abusiva y prepotente contra los pobladores de Fray Bartolomé de las Casas. Exija a sus ineptos funcionarios de salud que den la información necesaria para que la gente tenga confianza y se vacune sin ningún miedo.

También recuerde que no es dueño de esos “cochinos centavos” para que usted disponga antojadizamente a quién le da y a quién no, pues gracias a esos cochinos centavos, es el gobernante que más alto tiene el salario en américa latina, y para que sus corruptos funcionarios hagan los negocios más asquerosos y engorden sus bolsillos.