A la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos (CBP, en inglés) le llamó poderosamente la atención encontrar 33 mojarras en condiciones infrahumanas, ensardinados dentro de un furgón de mudanzas que fue abandonado en un parqueo en Van Horn, en el estado de Texas del Imperio Norteamericano.

El suceso data del 10 de junio, fatídico día en que las autoridades yanquis recibieron un pitazo de varios vecinos metiches que se habían fijado en “actividades irregulares” dentro de una camioneta de la empresa U-Haul, que renta vehículos para mudanzas. Una camioneta Dodge Journey sería el lugar de hacinamiento de los 33 mojarras. Por supuesto, no había aire acondicionado, y la lógica elemental indica que estaban a punto de morir, como confirmaron las autoridades. 38 grados centígrados no son poca cosa.

Un equipo especial de la autoridad fronteriza de EE. UU.,  brindó atención de emergencia a los migrantes, ya no mojarras, sino sardinas al vapor. Doce de ellos estaban tan graves que debieron ser llevados al hospital.

“Si nuestros agentes no hubieran podido liberar a estos migrantes atrapados, podríamos haber visto 33 muertes en este evento”, mencionó el tatascán de la patrulla del sector de Big Bend, Sean L. McGoffin, según reportaron varios medios yanquis.

La desesperación lleva a los mojarras a intentar cruzar a la Jaula de Oro en situaciones similares, pasando por la frontera repleta de tequila, sexo y mariguana, de Tijuana y la estadounidense de San Ysidro.

El secretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana Municipal (SSPCM), Pedro Cruz Camarena, ha visto pasar en las últimas dos semanas entre 6 y 12 vehículos diarios en los que se transportan truchitas hacia los USA. El modus operandi es adquirir un vehículo con placas de Californication vendidas a bajo costo en Tijuana, para camuflajearse entre los filtros de seguridad en la garita de San Ysidro.

Empero mas sin embargo, los agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés), los detectan ya que llaman poderosamente la atención al tratarse generalmente de vehículos familiares.

“En su mayoría son inmigrantes de origen ruso, venezolano u hondureño” dijo Camarena con un dejo de preocupación en el rostro. También dice que abundan estos grupos hospedados en hoteles de la zona centro de la ciudad de Tijuana.

Según datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, en marzo se enhebró a 172,331 mojarras, la cantidad mensual más grande en dos décadas.