Que nos traten con dignidad

Hace algunos meses, escribí una columna en la que exigía que los funcionarios nos traten como ciudadanos. Ahora, de nuevo, escribo exigiendo que al menos NOS TRATEN CON DIGNIDAD.

Fotografía de Esteban Biba

Me solidarizo con todos los adultos mayores que acudieron a vacunarse, en muchos casos infructuosamente, cuyo derecho y dignidad fueron violentados por las acciones de los funcionarios públicos, cuya única función es servir al usuario, al ciudadano (a).

Es comprensible que por ineficiencia no se compren las vacunas o no se tenga insumos en los hospitales. Es incluso comprensible que haya problemas por la falta de comunicación y coordinación entre los funcionarios de gobierno. Pero NO se justifica el mal trato a la ciudadanía y que sea la gente la que sufra las consecuencias de esas deficiencias.

¿Por qué tener a personas de la tercera edad haciendo horas de cola para poder acceder a la vacuna que el propio gobierno debe dar? ¿Es tan difícil programar citas para evitar aglomeraciones? Y ¿No hubiera sido prudente y propicia una cadena nacional para presentar, a la población, las excusas del caso por parte de las autoridades, en especial el Presidente de la República?

Y por supuesto, hasta este momento, nadie se hace responsable, y a nadie se le deduce responsabilidad por el caos ocurrido en relación a las vacunas para las personas de la tercera edad, o los casos de funcionarios y personas que están abusando de su autoridad o impunidad para ser vacunados, irrespetando el orden establecido por el propio gobierno.

Reitero que se puede aceptar (ya no se debe) la falta de eficiencia o que nos trasladen a nosotros la responsabilidad de cuidarnos solos, pero ya no debemos aceptar que los funcionarios nos traten mal. Que nos falten el respeto. Que con descaro insinúen que al atendernos, nos hacen “un favor”, porque su sueldo y su puesto son pagados con nuestros impuestos. Lastimosamente no se dan cuenta que son parte del pueblo y que deben atendernos como ellos quisieran ser atendidos si no fueran empleados públicos.

Los guatemaltecos (as) queremos autoridades y funcionarios que no se roben el dinero y que trabajen para el pueblo. Pero si eso es mucho pedir, al menos exigimos que se nos traten como personas, como seres humanos.

QUEREMOS que nos traten con respeto. ¡QUE NOS TRATEN CON DIGNIDAD!

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