El Agente Topo una buena opción para disfrutar cine latinoamericano

Los sucesos del día a día de cada individuo que habita en cualquier país de América Latina, más allá de ciertos tópicos diferentes, convergen en la cotidianidad de la violencia, la corrupción, la desigualdad, la falta de empleo; podemos darnos cuenta a partir de lo que se lee en la prensa nacional e internacional, las conversaciones por lo general se alimentan de frases como: “mataron a cierta persona”, “este presidente es peor que el payaso anterior”, “la policía no hace nada”.

Pero ante esta monotonía tan fiera, Latinoamérica tiene momentos que nos recuerdan la grandeza y la posibilidad de brillar ante el mundo en diferentes formas, las aportaciones que realiza en todos los campos; podría mencionar varias cosas, pero quiero enfocarme en lo que está sucediendo recientemente con el cine. Ya vimos las cosas que está haciendo el director guatemalteco Jayro Bustamante, las nominaciones y premios que está cosechando, lo orgullosos que nos hace sentir saber que una producción guatemalteca sea mencionada en los periódicos internacionales como una obra maestra, en esos momentos dejamos de hablar de las cochinadas que hace la clase política y demás compinches, para respirar por un momento con un dejo de esperanza, aunque por otro lado el tema que aborda su más reciente película “La LLorona”, la historia que se amalgama al mito, está lejos de ser una ficción, y es precisamente esa la intención del arte, exponer de otra manera al mundo las barbaridades que un país puede padecer, en este caso la impunidad, la desigualdad y la barbarie.

Por otro lado la directora chilena Maite Alberdi, con su película “El Agente Topo”, la cual está nominada en la categoría Mejor Largometraje Documental, y que es la única producción latina que aspira a Oscar en la edición 2021; es una historia se adentra a los micro mundos latinos, esa cotidianidad, esos matices llenos de expresiones familiares, diminutivos, frases incompletas, bromas que todos decimos y entendemos, como la directora dice: “Es una excusa para vivir muchas vidas junto a la mía” o “La realidad es increíblemente real”.

La historia es un seguimiento a Sergio, un detective contratado de 80 años, quién tiene como único objetivo ver la situación en que vive una adulta mayor dentro de un asilo de ancianos, pero en su cometido, se involucra con las otras personas del lugar y esto desencadena situaciones inesperadas que derivan en toda la trama del documental, y eso es lo brutal de esta producción, que al finalizar los 90 minutos que dura, uno no puede creer que algo así no sea ficción, que el protagonista Sergio no sea un actor que practicó horas para darnos algo que podamos creer. Eso es lo increíble dentro de lo real, que no hay ficción, que no hay actores, y aquí es donde la realidad moral nos golpea tanto como la realidad de la impunidad, que más allá de las diferencias de todas y todos los abuelitos que salen en el documental, lo que tienen en común a pesar de las comodidades, es que se sienten solos.

Es ahí donde resalta la pregunta interna de cada espectador, ¿qué estamos haciendo por esas personas que aún esperan algo de nosotros?, puntualmente nuestros abuelos, nuestros padres, más que una observación antropológica este filme representa la emotividad que genera ver a muchos abuelos desamparados, sin la necesidad de lanzarles una mirada condescendiente, solo necesitan atención, más en esta época que la pandemia afectó grandemente a los adultos mayores, ¿qué haremos con los que aún están?

Esta semana santa podría ser para unos la primera sin los abuelos, sin los padres, para otros quizás la última, hay muchas cosas que rebasan nuestras capacidades, como cuidarlos día y noche, pero al final, lo más significativo para ellos es sentir que aún son importantes, por eso el objetivo final es que después de leer este artículo o al finalizar la película, usted levante el teléfono, haga maletas, organice una reunión o lo que usted pueda, para demostrar ese agradecimiento y amor, que a ellos tanta falta les hace.

Una respuesta a “El Agente Topo una buena opción para disfrutar cine latinoamericano”

  1. Destellos, centelleos, semblanzas de un tunel con un final. Seguramente no realizador, pero final al fin, sin o con esperanzas, pero es legítimamente terrícola. No hay debotra. Ojalá y las nuevas generaciones sepan doblegar a la «bestia» que nos maniató, nos tapó la boca, nos ha encaminado a un fatal desfiladero. Pero yo, teniendo 77 años y con cero vínculos con mis nietos, puedo recomendarle a mis cohetáneos que es la mejor edad para refugiarse en la madurez adquirida en esta real realidad y a preparar el espiritu para la libertad.

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