Entre llamaradas de tuza y cortinas de humo

Sin una visión a largo plazo, una planificación, metas establecidas, para cualquier individuo o sociedad, el fracaso es inminente y es una desgracia cuando el futuro es hoy y lo poco que queda de esperanza para lograr una calidad de vida equitativa, un Estado de derecho, se debilita y se socava con tanta maldad e ignorancia.

Fotografía de Fernando Chuy

El problema está en seguir cayendo en llamaradas de tuza, esos inservibles intentos de cambio que son realizados solo para salir del paso, para tapar bocas, para desviar la atención de la población, no hay ningún responsabilidad de cambio verdadera y correctiva por parte de la clase política, empresarial, sector justicia y demás, todo es solo cortina de humo, llamarada de tuza la que hizo el vicepresidente de la República, llamaradas de tuza las que hace Consuelo Porras, llamarada de tuza lo que dice el CACIF, llamarada de tuza ha sido la administración oficialista de este gobierno corrupto que se frota las manos como mosca viendo el padecimiento de un país que sufre y que se está cansando de toda esta cortina de humo que oscurece la burda realidad, mientras se entorpece el sentido común y colectivo.

Detrás de estas cortinas de humo se esconde un nivel de criminalidad difícil de describir, donde se concreta cada día más un pacto de corruptos cuyos miembros se enorgullecen de haber expulsado a la CICIG, y que siguen buscando blindarse para no pasar los mismos contratiempos, un claro ejemplo de esta macro red criminal es la reelección de Dina Ochoa para magistrada titular de la Corte de Constitucionalidad (CC) para estas trastadas el congreso se presta con tan sublime organización que parecen una orquesta sinfónica.

Sería preciso que un día de estos los guatemaltecos nos diéramos cuenta que invasiones entre hermanos, vacunas robadas, simulacros de salud, cambios al Himno Nacional, pinturas sobrevaloradas, etcétera; al final son solo cortinas de humo, si pudiéramos terminar con el modelo político actual para así lograr una democracia que no esté cooptada ni por la élite económica y oligarca, ni por el narcotráfico, ni por ningún sector que anteponga sus intereses en lugar del bien común, sería sin duda la orientación que este barco necesita, ¿será que se puede lograr? Al menos el país vecino El Salvador está demostrando que se puede enterrar partidos tradicionales y ese es al menos un buen ejemplo.

Lo cierto para nosotros como guatemaltecos es que, con nuestra indiferencia, con solo mensajes en las redes sociales, y cayendo en tanta llamarada de tuza, iremos de mal en peor por al menos unos siglos más, es hora de ejercer nuestra ciudadanía con responsabilidad y valor, porque sería una hipocresía celebrar el Bicentenario estando tan sometidos.

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