Reformas que recuperen la confianza en el sistema democrático

Fotografía de Ban Vel

La Constitución Política y la Ley Electoral le reconocen AL CIUDADANO el Derecho Humano de elegir y SER ELECTO y optar a cargos públicos; no así a las organizaciones políticas, que no tienen ese privilegio como un derecho inherente. Por el contrario, la Ley Electoral tuvo que otorgar ese derecho de postulación debido a que ES el ciudadano quien tiene el derecho a SER ELECTO; derecho que no es exclusivo de los Partidos Políticos como se ha venido a interpretar, (ambas posibilidades compatibles entre sí), siendo una decisión ciudadana participar en forma individual o aceptar ser postulado por una organización política.

Sin embargo, desde que entró en vigencia la Ley Electoral y de Partidos Políticos (LEPP) en 1986, el ciudadano ha venido perdiendo sus derechos frente a la concentración de poder de los Partidos Políticos, quienes lejos de representar a los ciudadanos, promueven intereses particulares con tal de mantener sus cuotas de poder.

Es urgente entonces, un sistema electoral más amplio e incluyente, con reformas orientadas a fortalecer el poder de la ciudadanía. Por ese miedo, las propuestas de reformas no contienen cambios de fondo, sino solamente ideas de cómo “controlar” a los partidos políticos pero sin mejorar la participación ciudadana.

Una verdadera reforma electoral, debe partir del derecho del ciudadano a elegir y SER ELECTO. Se debe facilitar la participación del ciudadan@, y se debe acercar al candidat@ al elector para que éste pueda conocerlo y decidir por quién votar. En este sentido, debe: permitirse la posibilidad de inscribirse individualmente y eliminarse las listas y las planillas de candidatos, ya que los cargos son de elección individual. Esto permitiría que mujeres, jóvenes, indígenas o cualquier otra persona excluida dentro del actual sistema, pueda sobrepasar los obstáculos reales y “legales” de un sistema basado en la concentración del poder, la centralización de las decisiones, y la limitación al ejercicio de  los derechos  políticos de los ciudadanos.

Es oportuno entonces, cambiar esta realidad para rescatar y mejorar el sistema electoral, ampliando y profundizando la representatividad, la participación ciudadana y así, NUESTRA DEMOCRACIA.

Fotografía de Ban Vel

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