Simulacro de vacunación: la respuesta imaginativa ante una pandemia real plagada de corrupción

 

El regalo de navidad para los médicos y enfermeros de Costa Rica fue la vacuna, el proceso de vacunación en nuestro hermano país inició un simbólico 24 de diciembre. Y ya el 14 de enero, otro día simbólico, pero en Guatemala, inició la aplicación de la segunda dosis.

Personal de salud guatemalteco ha exigido a lo largo de la pandemia, dotación de insumos y el pago puntual de su salario. Fotografía de Esbin García

La capacidad de gestión de un gobierno democrático está a la vista. Acá payasada tras payasada, después de la cuarentena más larga del mundo, resulta que los indicadores de contagio están igual o peor que en los países vecinos. Toda una farsa tanta cadena nacional, el medico presidente que, sí sabía, etc.

Para mientras Guatemala como país y los guatemaltecos de rodillas pidiendo limosna, a ver si el famoso COVAX nos dona, así de regalado, unas vacunitas por favor. Decir que la gestión de la salud de este gobierno es un desastre sería “echarle flores”, una verdadera porquería y otras palabras mayores aplican.

El Salvador también ya inició su programa de vacunación, no digamos México y Panamá. Los vecinos sí tienen claro el panorama. La verdadera inversión social es hoy por hoy la salud.

El caso de Guatemala es deprimente, ni siquiera tenemos fecha de llegada de las vacunas y lo que sí tenemos es un acuerdo ministerial zafando bulto por adelantado donde ellos mismos se exoneran de responsabilidades ante mala práctica en la aplicación y protegiendo a las farmacéuticas por encima de los ciudadanos. Seremos los últimos en vacunar y los primeros en eximir de responsabilidades a farmacéuticas y autoridades. En fin, cosas veredes amigo Sancho, decía don Quijote…

¿Y cómo es que la población no está indignada? ¿Cómo es que como país no exijamos a ese dizque medico graduado de noche, hoy presidente… resultados? ¿Por qué no estamos pidiendo las cabezas de los responsables de tal desmadre?

Fotografía de Esbin García

Ni mencionar a los dipucacos que habilitaron al gobierno para dejar a miles sin empleo al aprobar tanto estado de calamidad; autorizaron el endeudamiento masivo para infraestructura que nunca llegó y aprobaron la Ley para el Financiamiento y Adquisición de la vacuna que no llega. Solo una palabra los describe: cómplices.

En los EE. UU. desde el día de inicio de la vacunación a la fecha se han aplicado más de 50 millones de dosis cubriendo 10% de la población logrando en la última semana 1.60 millones de dosis diarias y así reducir el índice de contagio en 40%, las muertes en 20% y las hospitalizaciones en 50%. ¿Nosotros para cuándo?

El COVID-19 ha exacerbado la pobreza y la desigualdad en los países del triángulo norte. Programas de estímulo como el bono familia que llegó 6 meses tarde, el programa de protección al empleo que fue suspendido abruptamente y los créditos fantasmas del CHN absolutamente en nada ayudaron con el impacto de la pandemia. La única esperanza es retornar a la normalidad para lograr recuperar el terreno perdido este año. La reactivación económica depende absolutamente de que las familias se sientan protegidas y estén dispuestas a gastar y mientras no haya vacunas, esto no sucederá.

El tema del daño a la educación del guatemalteco también está sobre la mesa. Ya una generación perdida, graduada por decreto sin llenar los requisitos mínimos. Futuro sombrío presagia esta situación, ya que el también simulacro del sistema educativo a distancia en un país donde la mitad de la población no tiene ni para comer es un mal chiste que se cuenta solo.

¡Ahora solo nos falta que el vicepresidente haga otro simulacro de renuncia!

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.