Una escena propia de las repúblicas bananeras

El 2021 comienza a dar impresiones de futuras turbulencias tal y como sucedió a principios del año pasado, comenzando con el episodio insurreccional en el capitolio de Estados Unidos, un autogolpe casi tan ridículo que es una escena propia de “República bananera”, (o sea un país Centro Americano para ser exactos) como lo dijo el ex presidente Georg W. Bush, haciendo alarde de la muy envidiada democracia estadounidense, esto por supuesto no quiere decir que no sea necesario revisar su sistema electoral lleno de falencias y que,  en cada período, presenta irregularidades.

Aunque una protesta de esta magnitud en la capital del país más pudiente está llena de polarización y tamizada por las redes sociales, se logra entender que la discriminación en Estados Unidos está lejos de parecerse a lo que nos tratan de vender las películas hollywoodenses, a comparación de las protestas organizadas por Black Lives Matter en junio del año pasado tras el asesinato de George Floyd a manos de la policía. En ese entonces se desplegaron fuertes cuerpos policiales, efectivos de la Guardia Nacional y hasta agentes del FBI, apoyados por tanques y helicópteros, se recurrió al uso de murallas de metal improvisadas, gas pimienta, gases lacrimógenos, como si se tratara de una invasión extranjera, aunque sabiendo que la mayoría de manifestantes en ese entonces eran afroamericanos, es muy probable que si lo hayan tomado como una invasión extranjera.

A comparación de los sucesos recientes donde la mayoría de manifestantes eran supremacistas blancos, la tibia detención y acción por parte de las autoridades no tiene nada que envidiarle a la de los países bananeros, no es un pecado pensar que este intento de auto golpe fue una maniobra para extirpar al pequeño grupo que compartía los ideales de Trump, y que se han convertido en un dolor de cabeza para la clase política-económica de Estados Unidos que no perdonan ni a los suyos al contrariar sus intereses.

Lo mismo pasa ahora con las grandes compañías de redes sociales, contrariar sus intereses en estos tiempos significa ser callado literalmente, omitido, hasta vetado de por vida no importando su posición social, política, económica etc., si lo están haciendo con el presidente de Estados Unidos, aunque no les guste, él sigue siendo el presidente mientras no lo destituyan o mientras llegue el día que democráticamente deje el cargo y no es que esas compañías no lo vengan haciendo desde hace ratos, lo que preocupa ahora es que lo están haciendo con la intención de dar un mensaje al mundo entero, que deja grandes interrogantes, ¿por qué el comportamiento de Trump al organizar una marcha a su favor en su país, es mala, pero comportarse de manera racista contra otros países, insultar abiertamente a otras culturas es algo que no merece ser vetado?, qué autoridad tienen las redes sociales para silenciar a un presidente en funciones. Aparte de silenciar a un presidente, qué otras cosas estarán dispuestas a hacer estas compañías cuando se contradigan sus intereses.

Vivimos desde hace un tiempo una pandemia tecnológica, la diferencia de esta pandemia, es que sus síntomas son silenciosos y lo preocupante es que todos estamos contagiados. En lugar de preocuparse sobre qué pueden hacer las redes sociales con sus mensajes privados, mejor preocúpese sobre qué pueden hacer con su país.

Una respuesta a “Una escena propia de las repúblicas bananeras”

  1. La palabra «preocupacion» es innecesaria ante lo inevitable. No veo un poder superior para oponerse o contrarrestar las desiciones que toma la maxima autoridad global. Nuestro futuro está muy claro. Incluso se ha transparentado ya por hechores y consentidores. ALEA JACTA EST.

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