Un presidente con la cola entre las patas

La patética escena de un presidente acostumbrado a maquillaje de prima donna y cambios de humor comparables, se vio excedida por la más patética imagen de un presidente sin maquillaje y sin corbata, que a regañadientes le “ofreció” su lugar al vicepresidente y abandonó el salón, solo para regresar intempestivamente a anunciar (algo así como que se le había olvidado), que cerraría el Centro de Gobierno.

¿Lo van a cerrar sin auditoría? ¿Y la usurpación de funciones? ¿Cuánto tiempo durará el proceso de cierre? En fin, más preguntas que respuestas.

Cuando se decidió abrir esa dependencia inconstitucional no se tomó en cuenta las repercusiones. Hoy, después de ocho años aún no sabemos del cierre definitivo de FONAPAZ, y no hay responsables de nada. ¿Este será el camino?

Del anonimato al centro de la escena.  El joven personaje en cuestión perderá su Centro, lo que dudamos es que pierda su cetro. Ya vimos como el exministro de salud al ser removido fue premiado con nombrarlo director de las construcciones de grandes hospitales. De nuevo, ¿Este será el camino? Una movida pública para calmar a las masas, otro “show” más dentro de esta gran crisis de legitimidad, que de resultar siendo eso, otro espectáculo más, amenaza con multiplicar la crisis.

La presión ciudadana logró detener el malogrado presupuesto, solo para que sin darnos cuenta quedamos con uno peor, el del 2020 con todo y sus ampliaciones presupuestarias. Un presupuesto “archivado” a través de un mecanismo ilegal e inconstitucional, que sin embargo satisfizo a la población pues se logró el “objetivo”. La segunda petición, el cierre del Centro de Gobierno parece estar lograda.

Sin embargo, la presión ciudadana no debe disminuir, ya que los dos propósitos logrados son solo el síntoma del virus que nos aqueja, la estructura del Estado. Sí, un estado cooptado por mafias de cuello blanco que consideran lo nuestro como propio de ellos y disponen a su sabor y antojo de los bienes públicos: Nuestros bienes.

Para salir avante de verdad lo que se necesita es una reforma profunda, empezando con el sistema electoral. Sin verdaderos representantes del pueblo, el pueblo nunca logrará nada, si no, veamos el caso del ya candidato prematuro, el alcalde de Mixco, quien obviando toda restricción está ya en campaña abierta con tres años de antelación. Sin esta reforma que es el fondo del problema, nada en realidad cambiará. Primero debemos tener representantes reales y sobre todo serios, que tengan el verdadero bienestar común como objetivo real.

Luego seguirá la reforma al servicio civil, es decir, que quienes administran el Estado lo hagan de una forma profesional y logren carrera haciéndolo. Mientras la verdadera dirección del Estado esté en manos de los temporales 029, todo seguirá siendo una farsa.

Dos cambios en una generación; Dos cambios de fondo. No perdamos el horizonte y como pueblo busquemos esos dos cambios. Por hoy, ya tenemos un presidente con la cola entre las patas.

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