¿Cuántos años más nos va a tocar lamentarnos?

Hoy, la atención del mundo está puesta en los resultados de las elecciones en Estados Unidos, cosa que por supuesto, nos afectará en la configuración de nuestras políticas de Estado y relaciones internacionales. Sin embargo, hoy también los guatemaltecos hemos despertado con un tema local desgarrador, la muerte de niños, nuevamente en estas fechas, como consecuencia de un desastre natural.

A excepción de tormentas de nieve, Guatemala está expuesta a sufrir cualquier tipo de desastre como consecuencia de un fenómeno natural. Esta vez es una tormenta tropical llamada Eta, la que nos ha hecho amanecer con la fatídica noticia de muertes de niños enterrados en Quiché como consecuencia de unos deslizamientos de tierras y aumento del caudal de los ríos, provocados por las lluvias torrenciales.

Según el Fondo Mundial para la Reducción y Recuperación de Desastres Naturales, Guatemala es el quinto país del mundo más vulnerable ante este tipo de fenómenos, debido a su alta densidad poblacional, aunada a su pobreza extrema y constante exposición a los mismos. Esto como país nos supone un altísimo coste en vidas humanas y en progreso.

Es responsabilidad de todos los ciudadanos, educarnos ante estos fenómenos naturales que tanto daño nos causan y atender a las recomendaciones de las instituciones gubernamentales creadas para tal efecto. Pero también, es responsabilidad del Gobierno actuar preventivamente, no únicamente diciéndole a la población que abandone sus casas y pertenencias.

El gobierno central, y especialmente los gobiernos locales y departamentales, son directamente responsables de estas muertes, por no generar las condiciones necesarias que eviten que la población esté continuamente expuesta a un riesgo de carácter natural que sabemos que existe y padecemos año tras año, en Guatemala.

Estamos hartos de escuchar, cada cuatro años, promesas electoreras que contienen los planes de gobierno de los candidatos a la presidencia de la República, en las que garantizan que si llegan a gobernar, facilitarán desde las instituciones centrales como la Secretaría General de Planificación (SEGEPLAN) o el Instituto de Fomento Municipal (INFOM) la elaboración de los Planes de Ordenamiento Territorial (POT) municipales, que evitarían que los guatemaltecos vivieran en zonas de riesgo ante fenómenos naturales.

Actualmente, menos de 15 municipios, de los 340 que existen en Guatemala, cuentan con un POT. Ya es hora, que los alcaldes con el apoyo del gobierno central, elaboren sus POTs que les permitan una correcta planificación territorial de sus municipios, evitando de esta forma la pérdida de todas estas vidas humanas, cada vez que miramos al cielo y llueve de forma recia o se mueve la tierra bajo nuestros pies. ¿Cuántos años más nos va a tocar lamentarnos?

#SíSePuede
#HagamosGrandeGuate

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