La era de la corrupción más obscena y pornográfica

Jimmy Morales, expresidente de la República

Los 122 millones que se encontraron en un lujoso residencial de La Antigua, nos permite ver que los delincuentes ya superaron la época de enterrar dinero en toneles. Hoy las caletas se encuentran en casas y apartamentos de lujo. Con total desfachatez, tienen tanto que lo meten en maletas y lo dejan tirado en la ducha de una casa deshabitada. ¿Tan poco significa dentro lo tanto que robaron?

Corrupción bibliográfica, enciclopédica y pornográfica.

La era del dinero fácil. Desde hace un par de décadas el asalto al Estado se ha vuelto tan obvio y descarado que el ciudadano de a pie piensa ¿Autoridades para qué? Si se han convertido en gavillas peor que Ali Baba y en este caso bastantes más que 40 ladrones. Según las investigaciones no son “ladrones de vueltos”, hay mucha gente de “sangre azul”, si no veamos al exministro de Comunicaciones y al exministro de Economía, eso por solo dar un par de ejemplos.

¿Qué confianza podemos tener en la llamada “transparencia”?

Si lo que es transparente es el latrocinio y abuso de la posición pública. Comisión por acá, extorsión por allá, negocitos por aquí y protección al narco. Vaya panorama el que tiene enfrente la ciudadanía. Mientras nos morimos de hambre y desnutrición los exfuncionarios son descubiertos día a día con todas sus mañas, leemos “el peladero” los domingos y literalmente se nos arruina el día.

¿Qué nos hace pensar que los actuales son diferentes?

Viendo ya más de cerca el decomiso, notamos que la mayoría de los billetes encontrados son quetzales y no dólares. ¿Qué significa esto? Simplemente que el dinero salió de algún banco. Es decir, ya el dinero era limpio y bancarizado y al ser sujeto de transacción obscura tomo el color negro. La pregunta: ¿Y todas las leyes de lavado de dinero? ¿Y la famosa IVE?

Recordemos que lavado de dinero no es solo dólares, refiere a legalizar dinero, de cualquier denominación, en dinero lícito. Y el hecho de que la mayoría de los billetes sean denominados en quetzales solo quiere decir que ya eran legales, es decir salieron de la cuenta de alguien. Muy diferente conclusión tendríamos si fueran billetes de 20 dólares.

Hoy después de ese hallazgo podemos ver claro y pelado el porqué de la lucha del expresidente payaso contra la CICIG. ¡Obvio! La ganancia era tan descarada que hasta nos la restriegan en la cara.

Los guatemaltecos comprometidos con la verdadera transparencia debemos hacer de nuevo frente común y decir: ¡Basta!, Exigir al Ministerio Público que su función histórica sea admirada por la ciudadanía, a la Comisión Anticorrupción de la Presidencia resultados y sobre todo a la Contraloría que aparezca. Y al pueblo un despertar de una primavera frustrada, no hay que dejar que los contratiempos nos venzan. Exijamos y exijamos que los gobernantes cumplan con la Constitución y rindan cuentas.

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