El futuro sin estado de calamidad

Al final quedó la sensación de que no sirvió de nada tanta alharaca y teatro. Cierre y encierro de casi siete meses. ¿Y para qué?

Fotografía de Fernando Chuy

El gobierno no se preparó para enfrentar la pandemia sin estado de calamidad. Las nuevas regulaciones dejan más dudas y espacios vacíos que un verdadero rumbo a seguir. Nos acostumbramos a tolerar un estado de excepción y hoy estamos perdidos, entre el humo y la nube.

La pandemia debe abordarse desde una óptica de la prevención y respeto a los derechos fundamentales. Bien haría el ejecutivo en revisar el marco normativo vigente.

Apenas dos días después de levantado el estado de calamidad, los departamentos del oriente del país vuelven al estado de excepción, esta vez de “prevención”, debido a la caravana migrante hondureña. Sin embargo, para los hermanos de oriente corre y va de nuevo la violación a sus derechos fundamentales.

Como consecuencia de la declaratoria inicial del estado de calamidad se acordaron ciertas medidas: el cierre de fronteras, toque de queda y cierre de negocios, como: centros turísticos, centros comerciales, cines, gimnasios y bares. Estos cierres violentaron la libertad de industria, comercio y trabajo contenidos en el artículo 43 de la Constitución y, además, oficializó la discriminación en contra de la tercera edad y este fue un acto violatorio a la propia Constitución, ya que dicho derecho no puede ser restringido por motivos de orden público; ley que sustentó el estado de calamidad.

Ahora que terminó el famoso estado de calamidad la gente se pregunta: ¿Qué medidas desaparecen y cuáles quedan vigentes?

Sin estado de calamidad no se puede restringir el ejercicio de la totalidad de los derechos constitucionales, es decir, queda descartado el toque de queda y definitivamente no se pueden cerrar negocios de ningún tipo.

A partir de ahora nos quieren gobernar a través de amenazas con multas y cierres arbitrarios basados en el código de salud, ya que el acuerdo gubernativo 150-2020 contiene las disposiciones reglamentarias para garantizar la salud en el marco de la pandemia. Sin embargo, este acuerdo gubernativo sumado a la nueva “ley seca”, constituyen un nuevo marco de violación a los derechos fundamentales.

En marzo, cuando la incertidumbre era grande, fue razonable tomar medidas drásticas. Sin embargo, con el paso del tiempo el gobierno debió encontrar el marco normativo ordinario para establecer las medidas necesarias para afrontar la pandemia sin violentar los derechos de nadie.

No está claro si con la aplicación del decreto 90-97 Código de Salud, se puede establecer como “medida sanitaria” el uso universal de mascarilla o limitar el aforo de ciertos establecimientos.

Y pretender utilizar supletoriamente el código penal para castigar las infracciones es criminalizar la actividad diaria. Me opongo rotundamente.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.