Hacer cine a partir de tres insultos que alimentan la discriminación en Guatemala

Fotografía de Esteban Biba

Hace unas semanas un medio español publicó un artículo a raíz del estreno de “La llorona”, la nueva película del director guatemalteco Jayro Bustamante, allí, el realizador explica que cada uno de sus filmes se centra en un insulto que alimenta la discriminación en Guatemala, el primero fue INDIO, con (Ixcanul 2015), luego llegó HUECO, término despectivo para referirse a los homosexuales (Temblores 2019), y en la nueva cinta resalta COMUNISTA (La Llorona 2020) todavía hoy, llamar a alguien comunista sirve para atacar a quien defiende los derechos humanos individuales, resaltó el cineasta guatemalteco.

Aunque algunos no queramos aceptarlo, estamos bastante familiarizados con esos términos despectivos y más de alguna vez los hemos utilizado, pero podemos decir que hay muchos más, los guatemaltecos hacemos uso y desuso de cada uno de ellos, día con día.

Lo que realmente emputa

Hago referencia de los términos despectivos, ya que últimamente ha sonado mucho en redes sociales la palabra “hueco” (o morral, güicoy, que patea con la izquierda, etcétera.) o en este caso “par de huecos” haciendo referencia a la supuesta relación íntima del presidente con Luis Miguel Martínez, encargado del Centro de Gobierno, algo que sin el más mínimo síntoma de homofobia podría argumentar que no es el problema o malestar de la población en general (cada quién hace con su cuerpo lo que le plazca), el problema real es, que sin ninguna experiencia, sin capacidad, pongan a Martínez, un joven de treinta y un años de edad,  le fabriquen una comisión para controlar a los ministerios de la nación, que además usurpa funciones del vicepresidente de la República, con un salario de Q. 42 mil 740 (sin contar sus prestaciones), pero no solo eso, también el susodicho cree que está por encima de las leyes del país, que por ser consentido de Giammattei no puede ser fiscalizado, eso es lo que realmente emputa (otra frase de uso coloquial).

Realmente enoja que luego de una investigación realizada por el medio Vox Populi hayan agredido al periodista “comunista” (rebelde, revolucionario, insurgente, guerrillero, izquierdista etc.) Sony Figueroa, y el presidente en su discurso del 15 de septiembre haya salido en defensa y tono amenazante a todos aquellos “comunistas” que se atrevan a disentir de lo que ellos suponen es la verdad absoluta; eso asusta porque lo podríamos tomar de dos formas, como “perro que ladra no muerde”, o como “cuando el pixcoy canta, muerte segura” eso nos hace preguntar quién es realmente Miguelito.

¿Y qué pasa con el término “indio”?

Aquí también sin ánimos de entrar en una discusión moral, júzguese usted mismo las veces, cómo, cuándo y con quién ha empleado el término indio, pero en este momento siguiendo la referencia de los términos de Bustamante, indios somos todos aquellos que tenemos un apellido común respecto a la mayoría del país, que descendemos de ancestros mayas, somos los indígenas de la región, que vivimos en áreas rurales, y el tópico más común es, donde la ayuda gubernamental nunca llega.

Entonces, usted,  tiene la facultad y está en su derecho de sentirse humano y guatemalteco antes que cualquiera de los términos que mencionamos anteriormente, pero tiene la responsabilidad de denunciar, discrepar y combatir todo acto de discriminación, racismo, homofobia, xenofobia y hoy más que nunca es necesario, que aunque nos llamen comunistas y demás, debemos denunciar la corrupción, el nepotismo, la impunidad y combatir al pacto de corruptos que se fortalecen como los ríos en estas fechas.

 

 

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