De presidentes, protegidos y fiestas clandestinas

La noticia que el presidente se contagió del virus nos pone ante mil preguntas, ninguna agradable.

La política de salud expresada y mantenida desde el principio de la pandemia fue clara: se le hará hisopado únicamente a quien muestre síntomas. Sin embargo, en palabras propias del presidente este era su sexto, sí, sexto hisopado. ¿Entonces ha tenido síntomas seis veces? ¿O a él se le pueden realizar pruebas a solicitud sin respetar el protocolo de salud?

El decreto que da vida al estado de calamidad es claro en mandar: “Se prohíben todo tipo de reuniones de cualquier número de personas y por cualquier motivo”. Sin embargo, salió a luz que el viernes 11 de septiembre, justo siete días antes de que saliera positivo, se llevó a cabo una fiesta en celebración del cumpleaños del “protegido” en la costa sur. ¿Entonces el propio presidente no respeta las reglas y el sí puede tener fiestas? Se sabe que acudieron más de 50 personas. ¿Entonces?

De igual manera el mismo decreto ordena: “Está terminantemente prohibido el consumo de alcohol después de las 7 PM. ¿La fiestecita del puerto fue sin licor?

Además, el decreto ordena toque de queda total a partir de las 9 PM. ¿Los invitados de la fiesta en mención se quedaron todos a dormir en la misma casa? Y de ser así ¿Cómo queda el distanciamiento social?

Esto me lleva a la odiosa comparación de la satanizada, vilipendiada y criminalizada fiesta de hace un par de meses en una mueblería en carretera al salvador. ¿Cuáles fueron los motivos de semejante persecución? Pues exactamente los mismos. Se reunieron durante el toque de queda 50 personas a consumir licor y hacer fiestón Pérez. La diferencia es que el presidente no estaba invitado ni la celebración era el cumple del ¨protegido¨ De allí no veo ninguna diferencia.

¿Entonces se va criminalizar y perseguir la “fiestecita” del presidente?

 

 

 

 

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