Ya es hora de poner orden

SIN TAPUJOS

No es posible que nos quedemos impávidos ante las desventuras que están sucediendo en la vida política de Guatemala. Los funcionarios y empleados del sector público son empleados de todos los guatemaltecos, porque con el dinero que pagamos en impuestos se les paga su sueldo, desde los presidentes de los tres poderes del Estado hasta el último empleado en jerarquía. Tenemos la harta obligación de exigirles resultados de su trabajo, y no seguir contemplando los desmadres que a ellos se les ocurre.

¿Qué pasa con el vicepresidente de la República?

Está en las mismas circunstancias del presidente, porque ambos fueron electos por votación popular, a ambos se les ha dado el mandato para que trabajen por el bien común de todos los que habitamos en este país, y no por los que les dieron dinero para su campaña. El vicepresidente no tiene por qué recibir órdenes del gobernante, ni tampoco esperar a que le diga qué hacer, simple y llanamente tiene únicamente que hacer y cumplir lo que la Constitución Política le ordena sobre sus atribuciones.

Al vicepresidente Castillo no se le ve para nada, no sabemos si está trabajando o lo tienen confinado y ganando sabrosamente su sueldo y demás prebendas. Como ciudadano y patrono del vicepresidente le exijo que asuma con responsabilidad el cargo para el que fue electo.

Centro de Gobierno, una institución para beneficiar a los amigos

En cuanto al Centro de Gobierno, el cual es dirigido por un imberbe, Luis Miguel Martínez Morales, a quién se le ha dado tanta autoridad que seguramente el poder ya lo mareó. No es razonable que ese muchachito haga a un lado a todo un vicepresidente, solo porque al mandatario así se le ocurrió.

No me explico como la ministra de Salud, Amelia Flores, por segunda vez es relegada como a empleada de tercera categoría, la primera fue cuando el presidente Giammattei daba su conferencia semanal sobre la pandemia, se encontraban el ministro de Economía y el Director Ejecutivo de la Comisión Presidencial Covid-19, los tres con un podio cada uno y más atrás la ministra de Salud, como si fuera una edecán. La segunda vez fue, cuando el presidente inauguró el Hospital de Santa Lucía Cotzumalguapa, Escuintla. En el momento de cortar la cinta de inauguración, lo natural era que la realizara la encargada de la cartera de Salud, pero lo hizo el joven Miguel Martínez, siendo ella nuevamente relegada.

El Centro de Gobierno ha pagado Q2.5 millones en nómina, tienen 24 puestos que van desde Q 11,583 hasta Q 42,750, sin conocerse cuáles son las verdaderas funciones de esa dependencia. ¿De qué cuenta los gobernantes crean instituciones solo para darles de comer y que se hagan millonarios de la noche a la mañana sus familiares y amigos?

Desmanes en el ministerio de Cultura y Deportes

El presidente Alejandro Giammattei, a principios de su gobierno, ordenó que las contrataciones por el renglón 029 quedaban suspendidas, pero el Centro de Gobierno tiene 4 asesores de Q 21,000 cada uno, y el Ministerio de Cultura contrató 971 asesores bajo ese mismo renglón, que equivale a una planilla de más de Q75 millones. La exministra de Cultura y Deportes, Lidiette Silvana Martínez, hizo esas contrataciones en plena época de la pandemia, cuando esta cartera ha estado prácticamente sin actividades, y su ejecución presupuestaria ha sido del 31%. Por su ineficiencia se destituyó, pero el nuevo ministro recién nombrado, Felipe Amado Aguilar, es un relacionista público, del círculo de confianza y muy allegado a Luis Miguel Martínez.

No podemos ni debemos seguir consintiendo los desmanes de las autoridades, la desgracia de nuestro país no es solo responsabilidad de los gobernantes, también es culpa de toda la población que la mayoría de las veces es indiferente a las atrocidades gubernamentales, y ya es hora de que exijamos poner orden, porque son nuestros empleados y para eso les pagamos grandes sueldos. Parafraseando a Martin Luther King Jr. No nos deben preocupar el grito de los corruptos, de los indecentes. Lo que nos debe preocupar es la indolencia y el silencio de los buenos.

2 Respuestas a “Ya es hora de poner orden”

  1. El primer acto de corrupción de un gobierno es cuando contratan gente no preparada para el cargo y como pago de apoyo, porque quién pierde es el pueblo.

  2. ASI COMO «VOTAMOS» POR EL MENOS PEOR, TAMBIEN, EN TEORIA, PODRIAMOS EXIGIR LA RENUNCIA DEL PRESIDENTE EN TURNO, Y SU MARA QUE LO RODEA. NOS HEMOS ACOSTUMBRADO TOLERAR A CUALQUIER HIJO DE VECINA EN EL PODER, Y LO PEOR, CONCIENTES QUE ESTAN ROBANDO Y ABUSANDO DE UN PUEBLO QUE NO HAY MANERA REACCIONE. EL SISTEMA APESTA, ESTA COOPTADO POR VULGARES GANSTERS, NUESTROS ENEMIGOS PUBLICOS, Y AUN ASI LOS MANTENEMOS. QUE NOS PASA ??

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