La libertad de expresión tiene límites, según el presidente

No presidente, la libertad de expresión no tiene límites. Es por eso que es libertad. Y los constituyentes dejamos en el artículo 35 de la Constitución Política de la república de Guatemala: libertad absoluta e irreprimible. Además, que los constituyentes del 65 hicieron los mismo al decretar la ley de rango constitucional de Libre Emisión del Pensamiento, aún vigente.

¿Acaso es un anuncio de lo que viene?

Pues fíjese que no se va poder. Mientras la constitución esté vigente, aunque sea a medias con todo y “disposiciones presidenciales”, todos podemos decir lo que la regalada gana se nos dé, frente a quien se nos dé la gana y por el medio que nos plazca. Esto incluye mentiras, improperios, piropos, críticas y todo lo que uno quiera decir, eso sí, consciente de la responsabilidad penal que pueda implicar.

Por supuesto que lo que todos deseamos es la verdad. ¿Usted nos dice siempre la verdad? ¿O solo su verdad? ¿O la verdad a medias? ¿Tal vez la verdad oficial? Pero sobre todo la verdadera verdad está en los ojos… ¿de quién?

¿Quién es el llamado a determinar si lo que se dice en ejercicio del derecho a la libertad de emisión del pensamiento es o no verdad? ¿Los censores?

El derecho a la libre expresión va mucho más allá de la libertad de prensa, porque es el que garantiza que cualquier individuo puede decir libremente lo que piensa.

La verdadera medida de la democracia y de un verdadero creyente en ella se manifiesta en la tolerancia a la disidencia. Kim Jong-un en Corea del Norte dice que no le gusta la prensa y la cierra, ¿acaso es su héroe? Ni Maduro en Venezuela ha podido callar a los disidentes…

La república y la democracia con esta libertad nos costaron 36 años de guerra. ¿quieren más?

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