Los guatemaltecos exigimos decisiones congruentes y claras

Como ciudadanos exigimos que el presidente y su gabinete demuestren congruencia en sus decisiones. Esto es lo más urgente y lo que menos están haciendo hasta el momento. Lo que hemos visto en las cadenas nacionales ha resultado en la perdida de legitimidad de las autoridades, debido a estas normativas incongruentes. Algunos ejemplos:

a) Con cinco casos aproximadamente, deciden cerrar el país. Pero con casi todo el país en color rojo (alto número de contagios) deciden abrir la mayoría de actividades comerciales; b) la ciudad de Guatemala, con el más alto número de casos, abre los comercios y restaurantes, solo con algunas limitaciones; c) abre las iglesias, pero prohíben los actos de graduación de los establecimientos educativos, y, además, están previendo una reapertura de los mismos en el mediano plazo.

Podemos citar muchos ejemplos más, lo que denota solamente la falta de coordinación y de planificación del actual gobierno. Al analizar despacio, se pueden evidenciar incongruencias más graves: hablan de austeridad, pero gastan más en publicidad de gobierno; hablan de transparencia, pero no se ven los resultados concretos del dinero supuestamente utilizado para mitigar los efectos de esta pandemia. Por si lo anterior fuera poco, permitieron que siguieran funcionando las empresas, pero prohibieron el transporte público. Sigue sin importarles cómo la gente  llega a sus trabajos para evitar ser despedidos.

Lo que exigimos son decisiones congruentes y claras. Primero, deben coordinarse todos los organismos del Estado y tomar las decisiones de cierre o apertura en forma homogénea para beneficio de los usuarios y evitar así que salgan todos los días. Segundo, si permiten la apertura de restaurantes (por ej.), debe estar permitida la venta de todos sus productos. Tercero, deben completar el segundo pago del Bono Familia que aún no llega y también el tercer pago ofrecido que tristemente ya quieren darlo como subsidio al transporte “público” que en realidad es privado.

La gente se une y “respeta” las medidas impuestas cuando éstas son congruentes y claras; y más, si las mismas son respetadas, en primer lugar, por las propias autoridades estatales.

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