No podemos seguir viviendo en el país del “no se puede”

La justicia en Guatemala sigue acéfala. Se cumple un año del inicio de las reuniones de las Comisiones de Postulación para la selección de las nóminas de candidatos a la Corte Suprema de Justicia (CSJ) y Corte de Apelaciones. Un año después, los procesos de postulación y elección de tan altos magistrados siguen suspendidos y encallados, por intereses espurios de la izquierda de este país que quiere convertir a Guatemala en otra Venezuela.

Estas Comisiones de Postulación fueron integradas por 36 miembros además de su presidente, de forma paritaria entre decanos de las facultades de Derecho, abogados elegidos por el Colegio de Abogados y magistrados. La presunción de inocencia es un principio jurídico penal que es la regla, cualquier persona es inocente hasta que se demuestre lo contrario y la culpabilidad es personalísima. Cómo puede ser, entonces, que no tengamos integradas estas cortes, con nuevos magistrados porque a dos de los comisionados se les haya imputado, presuntamente, algún hecho delictivo. Estamos sufriendo nuevamente una cooptación de las instituciones del Estado, por parte de esa izquierda con sabor a tofu, radicada este país.

La Constitución de la República de Guatemala en este extremo es clara, determina que los magistrados de la Corte Suprema de Justicia y de la Corte de Apelaciones deben ser electos por el Congreso, por un período improrrogable de cinco años. Estas cortes son la cúspide de uno de los poderes del Estado, el Judicial, así como el presidente de la República es el vértice de otro poder del Estado, el Ejecutivo. Así como sería impensable que el presidente electo no tomara posesión el catorce de enero a las catorce horas, debe ser impensable e intolerable que a estas alturas ambas Cortes no hayan renovado a sus miembros.

Nuevamente, las Comisiones de Postulación van a ser convocadas en brevedad, en este caso por el ministro de Finanzas, para la designación del Directorio de la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT). Parafraseando el concepto de la locura de Albert Einstein, “Locura es hacer lo mismo una y otra vez, esperando a obtener resultados diferentes”. La locura aquí es integrar otra vez unas Comisiones de Postulación sin haber reformado la Ley de Comisiones de Postulación. Personalmente pronostico otro fatal desenlace.

Mientras tanto, los guatemaltecos seguimos sufriendo las ineficiencias del sistema de justicia, una situación que llora sangre. Una mora judicial que cada día crece sin dar una respuesta pronta y concreta a los problemas diarios de todos los guatemaltecos, y una justicia tardía no es justicia como tal. Urge acometer una reforma al sistema de justicia de este país, para fortalecer sus instituciones, sus procesos e instaurar una carrera judicial que comprenda desde Jueces de Paz hasta las Cortes de Apelaciones. Ya no podemos seguir viviendo en el país del no se puede.

#SíSePuede

#HagamosGrandeGuate

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.