Ayuno y oración como solución para un pueblo hambriento

La primera ola de la infección ha pasado ¿y qué nos dejó?

Una radiografía de debilidad como sociedad, estado e incapacidad de enfrentar el futuro. La trinca infernal de médicos, el presidente, el comisionado y los ministros de Salud destruyeron todo, eso sí, en privilegio de la “salud”. Sin embargo, comparemos números: Suecia ampliamente criticada por “no hacer nada” y permitir el rumbo natural de cualquier infección, tiene los mismos porcentajes que nosotros con relación a su población de infectados, fallecidos y recuperados.  Acá tras un teatro monumental no podemos mostrar nada mejor. Estamos como si no hubiéramos hecho nada, los mismos resultados, a excepción de todos los demás indicadores sociales que se dispararon para peor por falta de atención.

En el área de desnutrición simplemente se triplicaron los casos, hay más muertos por desnutrición que por el virus. ¿Será este un logro a presumir? En el área de educación 170 mil graduandos de nivel básico sin práctica supervisada ni pruebas de diagnóstico en matemáticas y lectura. Imagínense, si antes de la pandemia el 80 por ciento reprobaba dichos exámenes, cómo estaremos hoy que se supone recibieron clases vía Zoom, eso sí, solo cuando tenían saldo. Cabe preguntarse ¿por qué las compañías telefónicas no proveen servicio de internet gratis al sistema de educación si usufructúan frecuencias estatales? Violencia contra la mujer en índices nunca antes vistos, desempleo generalizado, irrespeto a la propiedad privada y asaltos por doquier. Todo daño colateral de haber tenido visión de túnel, lo único que se atendió fue la pandemia, y con fracaso, lo demás simplemente se abandonó.

Ciudad de Guatemala. Fotografía de David Toro

Ahora veamos el futuro. ¿Qué nos trae?

Si ya teníamos 2 millones de niños y jóvenes fuera del sistema educativo, el pronóstico no puede ser más que pesimista. Agreguemos a esto la incapacidad de los padres de poder enviar a sus hijos a la escuela por falta de empleo. Esta cifra se va a duplicar. Eso sí, los maestros “trabajando a distancia” y por supuesto el eterno líder magisterial dando su “apoyo político” al presidente. ¿O será al revés?

De la reactivación económica ni hablar, empezando por que no se quiere re abrir el aeropuerto. ¿Cómo se pretende reactivar el comercio sin viajes de negocios? ¿Cómo se pretende reactivar el turismo sin turistas? Tal vez con ayuno y oración podamos convencer a los extranjeros del engorroso trámite de viajar vía Tapachula y pasar cuarentena en Villa Nueva antes de poder disfrutar de la “hospitalidad chapina”.

Es hora de ver adelante y el primer obstáculo es el empecinamiento con mantener el Estado de Calamidad. ¿Qué peor calamidad que el país que ya teníamos? Debemos regresar al estricto orden constitucional, ¿un toque de queda de 9pm a 4am en qué ayuda? Obscuros intereses los que nos guían…

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