Urge un verdadero transporte público

Pareciera inconcebible que haya sectores queriendo aprovecharse de la crisis que está viviendo el país en este momento. Sin embargo, desafortunadamente, así es.

Fotografía de Danilo Ramírez

Es el caso del sector de transporte “público” urbano tratando de aprovecharse de los usuarios amenazando con aumentar el pasaje más de mil por ciento, sin que haya respuesta del gobierno en favor de la población.

Es urgente que exista un sistema de transporte público eficiente y digno. En este momento, dicho servicio no es público, sino privado. Es importante resaltar que el servicio no es público como debería ser y como muchos piensan. Ni siquiera el transporte municipal que fue privatizado por las autoridades/dueños desde su concepción.

Los autobuses urbanos son privados y por ende son un negocio. De allí que la lógica imperante es aumentar las ganancias, y no mejorar el servicio.

Hace algunos años, si uno no cambiaba de ruta, podía bajarse del bus y subir a otro por el mismo precio. Al final la ruta es la misma. Eso desapareció para poder cobrar cada vez que alguien sube al bus. Se cambian rutas para que el usuario deba pagar un pasaje más. Encima, en unidades sin ventanas, sin sillones adecuados, sin condiciones mecánicas que eviten la contaminación y con pilotos compitiendo “por ganarse el pasaje”.

Pero recordemos que los autobuses funcionan por una autorización estatal, que debiera incluir las condiciones de funcionamiento y las sanciones por su incumplimiento. Y siendo, un servicio público, éste puede ser intervenido por el gobierno si es necesario para defender el interés general.

El usuario debe saber además que dicho servicio ha sido históricamente subsidiado por el Estado; subsidio que debería estar vinculado con ciertas condiciones mínimas de buen funcionamiento, so pena de no recibirlo ya que proviene, por supuesto, de los impuestos aportados por los usuarios.

El gobierno debe intervenir urgentemente en este asunto tan vital para la población. Debe revisar las condiciones de los subsidios o establecerlas y debe exigir que se cumplan las condiciones de la prestación del servicio. Si no, repensar el sistema para que sea un verdadero servicio público.

Todos los países desarrollados cuentan con servicios de transporte público eficiente, digno y accesible para la población. Alguien dijo que: “un país desarrollado no es aquel en el que los pobres tienen carro, sino aquel en el que los ricos usan el transporte público…” y a eso debemos aspirar, si queremos reducir la contaminación, evitar largas horas en el tránsito y tener mejor calidad de vida.

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