Participación juvenil en la Costa Sur: una flor en el pavimento

Fotografía de Esteban Biba

Hace veinte años, la Organización Mundial de las Naciones Unidas designó el 12 de agosto como el Día Mundial de la Juventud. Esto con el fin de promover el papel activo de este segmento poblacional en la búsqueda del cambio y una mejor calidad de vida para los pueblos.

Ahora que han terminado las conmemoraciones, celebraciones y los diálogos “abiertos” con autoridades, se ha considerado importante analizar la percepción que tienen los jóvenes organizados sobre el panorama de la participación ciudadana de los adolescentes y jóvenes guatemaltecos, sobre todo en la Costa Sur guatemalteca donde los hechos de la historia parecen haber sido borrados, pero no las secuelas del miedo y la violencia.

(Escobar, 2018), nos recuerda los espacios de organización gremial, agrícola y sindical que nacieron en la Costa Sur tras el triunfo de la Revolución del 44 y que fueron desarticulados por la contrarrevolución con actos como despidos, despojo de la tierra cultivable, expulsión de las tierras comunales, cárcel y hasta la muerte, tal es el caso de los asesinados en la Masacre de Jocotén, en Tiquisate, Escuintla, bajo la excusa de que organizarse era una práctica filocomunista. Sin olvidar, por supuesto, aquellos mitos y prejuicios instaurados desde la invasión contra la organización indígena, de allí que a pueblos como Nuevo San Carlos en Retalhuleu se les acusé de violentos y macheteros o que a los nativos de Samayac, Suchitepéquez se les asigne el mote de brujos por las prácticas más o menos sistematizadas de espiritualidad y memoria.

Este contexto histórico, aunado a que este territorio es el pilar de la exportación agrícola y el monocultivo latifundista, y que las monarquías municipales han convertido a la democracia en un chiste, la organización juvenil es la mítica flor que, para crecer, rompe el cemento.

Para construir este texto, entrevisté a adolescentes y jóvenes que pertenecen a varias organizaciones del área de Suchitepéquez y Retalhuleu: Red Juvenil por Suchitepéquez, Red de Jóvenes Rurales, Movimiento Juvenil, Revolución Juvenil, Red Transformadora de Jóvenes, RJ Metamorfosis, Colectivo Tacuazín, Frente Nacional de la Juventud, Juventud CODECA y Voz de Cambio.

Estas organizaciones se dedican, entre otras cosas a la formación sociopolítica de sus socios y de los beneficiarios de sus proyectos, que son en su mayoría niñas, niños, adolescentes y jóvenes. También promueven los derechos humanos y los derechos sexuales y reproductivos, el arte, el desarrollo comunitario, la participación ciudadana, la incidencia política de la juventud, auditorías sociales, el acceso al arte y, en su mayoría, se suman a las exigencias del movimiento campesino.

Fotografía de Esteban Biba

Luces y Sombras

A pesar de la mencionada desarticulación de las organizaciones sociales y el miedo a autoridades municipales enquistadas en el poder local, los adolescentes y jóvenes de la región han logrado, no solo organizarse sino articular luchas con otros sectores y organizaciones con enfoques parecidos, fruto de ello es que ahora existan redes como la Red Juvenil por Suchitepéquez y la Coalición pro Juventud en Retalhuleu, espacios que agrupan entre 8 y 10 organizaciones juveniles cada una y, además, tienen representación en el Frente Nacional de Juventud. Sin embargo, estar juntos no siempre significa trabajar de forma sinérgica y esto constituye una de las principales debilidades del movimiento.

La participación de las mujeres jóvenes es un fenómeno curioso, pues constituyen una fuerza permanente dentro de las organizaciones. Sin embargo, encuentran más difícil participar; en primer lugar, porque se les han asignado labores domésticas y se les priva del ámbito público por mandato cultural (esas no son cosas de mujeres), y cuando se les permite, los compañeros varones invisibilizan su participación. Se piensa, desde afuera, que en estos espacios eso ya no pasa, que la voz de las mujeres sea silenciada, porque hay muchas mujeres liderando los espacios de participación juvenil institucionales, pero debe considerarse que ellas usualmente ostentan otro tipo de privilegios que el resto de las mujeres no tiene, sea esto formación académica (tomando en cuenta que en la costa sur la educación para las mujeres es negada culturalmente), por blanquitud, residencia o posición socioeconómica.

Otra de las debilidades importantes es no lograr la convocatoria que esperan entre la juventud local, es lo que en las organizaciones denominan apatía, que parte desde la falta de identidad de las diversas juventudes del territorio, es decir, se sienten ajenos a todo tipo de violencia contra las garantías sociales de la comunidad e inclusive, de las de su propio territorio-cuerpo. Por ello, están más abiertos a probar congraciar con otro tipo de movimientos, como lo son las organizaciones que promueven caridad, beneficencia o entretenimiento.

Desde la juventud de CODECA, Revolución Juvenil y RJ metamorfosis, los jóvenes identifican la necesidad de formarse sociopolíticamente para desarrollar pensamiento crítico y conciencia social, y al igual que las demás organizaciones entrevistadas, están de acuerdo con que es necesario formar a la juventud en el tema de derechos humanos para poder abrir así, espacios de diálogo para el cumplimiento de sus derechos. Por eso argumentan que el trabajo debe empezarse desde los niños y niñas, porque así es más fácil apropiarse del sentido de colectividad y comunidad y entender la necesidad de hacer cambios estructurales.

Los jóvenes de la región están convencidos de que las autoridades no ven con buenos ojos a las organizaciones juveniles, muchas veces por la negativa de estas a invisibilizar las múltiples identidades de la juventud (campesinos, disidentes de la heteronorma, feministas o indígenas, por ejemplo) o porque sus cuestionamientos exigen transparentar la inversión pública municipal y el aumento y especificación de la inversión que se hace en función de la niñez, adolescencia y juventud.

Las organizaciones también identifican que en la región hay buenos liderazgos, pero que son silenciados o no son tomados en cuenta, pues los espacios dispuestos en el sistema democrático del Estado, tanto a nivel de participación de la sociedad civil como las dependencias gubernamentales, están cooptados por personas que están cobrando favores políticos, sin tener la comunicación necesaria con las organizaciones como para poder abanderar las luchas por la satisfacción de necesidades y garantía de derechos y, sobre todo, que desconocen las problemáticas que aquejan a la juventud porque han dejado de ser jóvenes hace varios años.

Prueba de ello es que ahora que se construye la propuesta de ampliación de la Política Nacional de la Juventud, la mayoría de los adolescentes organizados, sobre todo las bases, desconocen completamente de qué se trata, pues ninguna de las propuestas ha sido socializada o validada, tanto así que solamente la Red de Jóvenes Rurales ha realizado aportes al eje de organización y empleo, mientras las demás organizaciones, a pesar de haber manifestado su interés en aportar, no han sido convocadas.

El que no hayan sido convocadas, forma parte de las trabas que, según (García, 2020), le son impuestas a los movimientos juveniles para que no puedan participar, como la necesidad de constituirse legalmente como personas jurídicas, proceso bastante oneroso para adolescentes y jóvenes que, casi todas las veces, no cuentan con ingresos propios porque aún son estudiantes, dependen económicamente de los papás, no tienen un trabajo formal o reciben salarios inferiores al mínimo establecido legalmente.

(García, 2020), quién representa a Voz de Cambio en el Frente Nacional de Juventud, expresa que, además de esas trabas, tampoco hay una respuesta a las demandas de información de las juventudes, tal es el caso de que jamás se ha hecho público el resultado de la evaluación de la política que ahora se pretende ampliar, a pesar de las múltiples solicitudes hechas al respecto. No hay mucho más que agregar respecto a las iniciativas de ley para la juventud.

Fotografía de Esteban Biba

¿Cómo percibe la juventud la respuesta de la democracia?

Lamentablemente, la respuesta de las autoridades no siempre es la que ofrecen, y menos que menos, la que la juventud espera.

La juventud cuenta con voz en cuatro Consejos Municipales de Desarrollo -COMUDE- en el departamento de Suchitepéquez, pero con voto real solamente en tres, pues hay municipios dónde la democracia aún no ha llegado y todo mundo le obedece al cacique/alcalde. A pesar del avance que significa tener esta limitada pero importante participación, aún falta mucho por hacer. Los jefes ediles no respetan los compromisos que asumen para con la niñez, adolescencia y juventud, no solo no les incluyen en planes de trabajo, sino que además desoyen las exigencias de los jóvenes al no implementar las políticas públicas que han aprobado y reemplazando programas que están diseñados para mejorar la calidad de vida de este sector de la población, por actividades vacías y superficiales, pero más caras.

“De este lado han sido pocas respuestas porque, aunque se aprobó la política pública municipal de niñez y adolescencia, en cuya propuesta participamos, al retirarse la organización que la impulsó, dejó de escucharse nuestra voz. Ya no nos toman en serio por ser jóvenes y únicamente nos entretienen con proyectos vacíos que en nada se parecen a los aprobados con la política. Al parecer las autoridades municipales no tienen conocimiento de que también somos sujetos políticos y tenemos derechos.” M.T., 20 años, Revolución Juvenil.

La participación e incidencia de las juventudes se complica cuando, además del adultocentrismo y la burla de las autoridades, también existe miedo. Cuando los alcaldes han hecho ver las garantías sociales como un acto de bondad o el pago a una lealtad ciega, contradecir sus opiniones o exigir el cumplimiento de los derechos y la labor edil puede representar un riesgo para las familias de los jóvenes que participan, como la negación a inscribirse en proyectos sociales o el despido de familiares que laboran dentro de las municipalidades.

(García, 2020), comenta algo aún más grave al referirse a un ejercicio de auditoría social realizado por Voz de Cambio, con la finalidad de esclarecer el uso privado de un canal de televisión municipal por parte del ahora diputado por Retalhuleu, Rubén Barrios. Luz comenta que, además de negarle a la organización el acceso a la información verídica y transparente en la Municipalidad de Retalhuleu, el señor Barrios ostentando su inmunidad proveniente de su compadrazgo con el entonces alcalde y ahora también diputado por Retalhuleu, amenazó de manera pública la integridad de Luz y de otros integrantes de la agrupación, quienes por temor a represalias decidieron abandonar el ejercicio de su derecho a fiscalización de los servicios públicos y la organización juvenil.

Otro de los casos lamentables en el ejercicio de la participación juvenil es el horrendo asesinato de Juana Raymundo, quién además de pertenecer a la Juventud de CODECA, pertenecía al Movimiento Político por la Liberación de los Pueblos -MLP-.

 

“Somos estratégicos y tenemos claros los objetivos”

A pesar de los obstáculos que enfrenta el movimiento juvenil en el suroccidente, han logrado mantenerse unidos aún sin el respaldo de los gobiernos locales y de algunos actores claves en la comunidad. Esto gracias a que, por su trabajo, se han convertido en referentes de organización, liderazgo, promoción y defensa de los derechos humanos.

También han obtenido el respaldo de instituciones y sectores comunitarios que los apoyan e impulsan a seguir de diferentes maneras, la Juventud de CODECA en Retalhuleu cuenta con el apoyo y la colaboración de la comunidad para poder realizar acciones de comunicación, RJ Metamorfosis lleva adelante acciones de observancia de los derechos de la niñez y adolescencia gracias a la colaboración de la sociedad civil y la Red Juvenil por Suchitepéquez y Voz de Cambio llevan a cabo actividades de formación financiadas por la gestión con personas interesadas y el comercio local.

En el tema de autogestión, Juventud CODECA lleva la batuta, pues nunca han recibido ningún tipo de financiamiento de parte de cooperación internacional, pero los demás grupos que de alguna forma han nacido de ella, se evidencian como una verdadera inversión, pues le apuestan a mantenerse unidos más allá de las coyunturas, apelando a la municipalización de los proyectos de organización y participación, con plena consciencia de sus derechos y la exigibilidad de los mismos con persistencia, voluntad, pensamiento estratégico y claridad en sus objetivos.

 

Referencias

Escobar, G. (23 de 06 de 2018). https://ceppas.org.gt/. Obtenido de https://ceppas.org.gt/: https://ceppas.org.gt/organizacion-politica-y-violencia-estatal-en-la-costa-sur-1954-1996/

García, M. d. (12 de 08 de 2020). Participación Juvenil en Retalhuleu. (C. Martínez, Entrevistador)

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