Recibir un voto es un compromiso

Fotografía de Ban Vel

Ciudadanía es la cualidad de ser miembro activo en las decisiones políticas de una sociedad. Se sobre entiende entonces que esta calidad no solo implica una participación responsable sino que la misma es permanente y no se pierde, ni siquiera después de haber elegido a las autoridades.

La ciudadanía se ejerce votando para elegir a los funcionarios de elección popular. Ese voto es una de las formas de decidir sobre el futuro del país y quienes lo dirigirán. Pero el voto debe incluir el saber por quién voto. En Guatemala, como votamos por listados preparados “a su gusto” por los partidos políticos, ya se viola este principio, porque solo marcamos el símbolo del partido sin saber quiénes integran la lista de candidatos.

Por eso es que hoy, se escucha a muchos funcionarios electos, diciendo que “ya votaron por ellos” y entonces la ciudadanía ya les dio el poder de decidir lo que ellos quieran, como si el voto fuera un cheque en blanco. En realidad, es todo lo contrario. Un voto significa un compromiso del funcionario con toda la ciudadanía, ni siquiera solo con quienes votaron por ellos.

El funcionario electo debe actuar con responsabilidad y decidir lo que sea mejor para la población y el país, y nunca en función de sus intereses, los del partido político y menos de sus financistas. Solo así, la democracia cobra sentido, cuando sus representantes electos TRABAJAN POR EL PUEBLO, por la gente que les ha confiado la administración de los bienes públicos.

En ese sentido, la participación activa de los ciudadanos(as) debe ser permanente. La Constitución Política de la República de Guatemala establece que la soberanía radica en el pueblo y este la delega en los funcionarios públicos pero nunca renuncia a ella.

Todo ciudadano(a) puede y debe cuestionar, criticar, fiscalizar y exigir que se garanticen sus derechos constitucionales y humanos por parte de las autoridades.

Es por ello que la clave para lograr una democracia más directa, más legítima y más representativa está en la Ley Electoral y de Partidos Políticos (LEPP).

Debemos lograr que toda persona que desee participar pueda ser candidato, aún si no quiere hacerlo por medio de un partido político. Así como en la mayoría de países, nuestro sistema lo permite y debe lograrse en la práctica. Solo así llegarán personas distintas que piensen diferente.

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