La democracia está en riesgo

Fotografía de Ban Vel

Los enemigos de la democracia, la libertad y la participación ciudadana se han vuelto a poner de acuerdo para garantizarse la impunidad que necesitan mientras continúan con el saqueo del Estado.

El primer paso fue destruir el consenso social en contra de la corrupción (2015) incluso apoyado por una buena parte del sector privado, hasta que ellos mismos salieron a relucir como actores dentro de procesos corruptivos. ¿Cómo lo hicieron? Fácil: reviviendo la polarización social por medio de un falso discurso entre derechas e izquierdas que logró neutralizar la cólera de la gente contra la corrupción desmedida y descarada de los gobernantes.

Hoy, la indignación de la gente vuelve a crecer después de las erróneas decisiones del gobierno anterior y más por las acciones y omisiones aparentemente “inocentes” de los actuales gobernantes. Al principio de la pandemia, se obedecieron las medidas del gobierno. Luego, se cuestionaron los errores “involuntarios”. Pero ahora, se cuestiona si la ineficiencia y la apatía del gobierno son realmente por incapacidad o es un plan orquestado para adueñarse ilegalmente de los miles de millones autorizados por un congreso más que aliado, coludido para ser parte del botín bajo el manto de la impunidad.

En este plan macabro, la democracia está en riesgo; es un obstáculo para mantener las cosas como están: un pequeño grupo de personas haciéndose millonarios con nuestros impuestos, otro pequeño grupo defendiendo sus privilegios y otro, todavía más pequeño, defiendo sus actividades ilícitas. Necesitan deshacerse de la Corte de Constitucionalidad, del Procurador de los Derechos Humanos y de cualquier otra institución democrática y constitucional, establecidas para garantizar los derechos ciudadanos. Por eso, ¡DEBEMOS DEFENDER LA DEMOCRACIA!

Así como estas fuerzas obscuras se están aliando, debemos unirnos también quienes creemos en la democracia, en la libertad y en la participación ciudadana como elementos básicos de una sociedad moderna y desarrollada. Es necesario elegir a personas nuevas y distintas y repensar el objetivo de la Ley Electoral y de Partidos Políticos (LEPP), pero en este momento DEBEMOS UNIRNOS para frenar las acciones ilegales e inmorales impulsadas abiertamente por el presidente de la república en colusión con sus diputados y ciertos magistrados de la Corte Suprema  de Justicia que están dispuestos a sacrificar nuestra gobernabilidad democrática.

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