El laberinto perfecto de abogados

Consuelo Porras, Fiscal General del Ministerio Público. Fotografía de PzP

Finalmente sucedió…

El tan esperado terremoto político-jurídico llegó de la forma más inesperada. Siguiendo la política nacional de lavarse las manos, ahora el Ministerio Público hace una jugada maestra, donde a la vez se lava las manos y se unta de gel anti-política.

Eso de dejar “en manos de la justicia” que se resuelva el entuerto de la rivalidad política entre Congreso y Corte de Constitucionalidad, es devolvernos al inicio del laberinto. La acción de plantear esos antejuicios lo que hace es fortificar la posición de cada una de las partes, todo en detrimento de la estabilidad nacional.

El primer hecho notable es que contra los maquiavelos de todo el entramado no hay nada. Es decir, los magistrados titulares de la Corte Suprema de Justicia no aparecen señalados de nada. Y serán ellos los responsables de dar solución a todo. Una posición política muy saludable para ambos, MP y CSJ.

La pregunta debería ser ¿Cómo y por qué se conformó el pleno original a base de suplentes? Sin respuesta a esta pregunta daremos vueltas como el chucho persiguiéndose la cola por la eternidad. La responsabilidad inicial y subyacente está en la respuesta a esta cuestión. Todo esto mientras usurpan la calidad de magistrados por ya casi un año al no haber sido electos sus sustitutos.

Cuando se plantean los antejuicios contra los magistrados de salas que actuaron en su calidad de suplentes de la Suprema, la primera pregunta que se me viene a la mente es: ¿Quién va definir este antejuicio? El hecho de ser magistrados de sala indicaría que es la Suprema la que conocerá este antejuicio. El hecho de haber actuado como suplentes de la Suprema indicaría que es el Congreso quien debe conocer. En cualquiera de los dos casos ya sabemos el resultado.

Los antejuicios contra los diputados los deberá conocer la Suprema, esta vez integrada por los titulares. De nuevo el resultado ya lo sabemos, para los diputados amigos no prosperara nada, para los que no se alineen si prosperara ese proceso.

Los antejuicios contra los magistrados de la CC le corresponderán de nuevo conocerlos al Congreso, de nuevo con el resultado esperado de darle tramite y solo esperando un nuevo auto amparo. Corre y va de nuevo…

Y a todo esto, ¿dónde está el Ejecutivo? Pues esperando la oportunidad de “poner orden”. ¿Y quién decidirá el momento y el proceso para tan esperada acción? Recordemos que Serrano Elías se vio “obligado ante las circunstancias” a tomar las decisiones que tomó.

Se corrió el telón y la obra sigue siendo la misma. Todos con la razón en la mano y todos defendiendo el estado de derecho, mientras cada uno rompe un pedacito de la institucionalidad y constitucionalidad.

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