La deuda histórica de desarrollo más allá de la pandemia

Desnudar la situación que viven millones de guatemaltecos, así como la brecha de desigualdad y exclusión es más evidente que nunca, no es solo por la pandemia y el estado de emergencia, esta es la realidad de Guatemala por la mala gestión pública.

Fotografía de Fernando Chuy

Debido a la falta de inversión para mejorar los servicios de salud, educación, vivienda y el acceso a un trabajo digno, afloraron con la pandemia los factores subyacentes como la pobreza, la exclusión, el racismo, la vulnerabilidad social, institucional, política e infraestructura. Guatemala se encuentra en el puesto 126 de 189 países evaluados por el Índice de Desarrollo Humano 2015-2019. Por otra parte, el índice de pobreza multidimensional los resultados no son alentadores, revelan que en Guatemala 61.6 % de las personas viven en pobreza multidimensional, es decir, seis de cada 10 guatemaltecos enfrentan privaciones en el 30 por ciento o más de los indicadores ponderados incluidos en el informe, en comparación, en el año 2014 fue de 48.6.

La situación de la población en la siguiente: el 43 por ciento es menor de 18 años, según el censo de población 2018 del Instituto Nacional de Estadística, la tasa neta de cobertura educativa en el nivel preprimario es de 51.14 por ciento, primaria 77.53 por ciento, básicos 42.43 por ciento y diversificado 24 por ciento, de ellos únicamente el 29 por ciento mayores de 7 años tiene acceso a uso de la tecnología de acuerdo con el censo 2018. En otras palabras, para el año 2020 no solo afecta a la niñez y adolescencia por el confinamiento, sino también la garantía al acceso a la educación y que esta sea de calidad.

Actualmente se encuentran vigentes 71 políticas públicas, las cuales en su mayoría carecen de evaluación sobre el cumplimiento en su implementación, sumado a ello nos encontramos con un plan general de gobierno cuya visión es la privatización de los servicios esenciales como la salud, educación y vivienda. Muestra de ello es el seguro escolar de 180 millones de quetzales adjudicados a un proveedor privado.

El auge de las agendas de desarrollo

Durante las últimas décadas del siglo XX surgió una preocupación de la comunidad internacional respecto al inminente desarrollo económico y social y los efectos de estos en el medio ambiente, así como la valoración de las consecuencias a corto y largo plazo en la capacidad de supervivencia de la especie humana.  Es en 1983 que Naciones Unidas crea la Comisión de Desarrollo y Medio Ambiente, integrada por un grupo representativo de los diversos intereses de la comunidad internacional como científicos, políticos y científicos sociales. Gró Harlem Brundtlan, Primer Ministro de Noruega fue designada para dirigir la comisión por sus intervenciones en temas ambientales, esta comisión debía realizar un informe sobre temas puntuales tales como: Analizar los temas vinculados al desarrollo y el medio ambiente y formular propuestas al respecto. Proponer nuevas formas de cooperación internacional capaces de influir en los temas de desarrollo y medio ambiente para alcanzar los objetivos propuestos. Promover niveles de comprensión y compromiso con estos objetivos por parte de individuos, organizaciones, empresas, institutos y gobiernos.

Ya han pasado casi cuatro décadas de ese movimiento mundial, sin embargo, nuestro país aún sigue sumando a ese número de países en desarrollo, tratando con los limitados recursos con los cuales tiene que cumplir las metas que a nivel internacional nos han planteado, y esto es gracias a que estamos catalogados como país de renta media por el ingreso del Producto Interno Bruto sin que tengamos oportunidad de demostrar que la realidad es otra. Sumado a ello se estima que para el presente año la carga tributaria será reducida drásticamente por la situación actual, lo que merma en la gestión de los recursos financieros para cumplir con el presupuesto y lo programas ya existentes, sino también atender la emergencia y el pago de la deuda externa.

Es por ello la necesidad de lograr una armonización del contenido y visión de desarrollo que existe entre el Plan Nacional de Desarrollo, la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y las otras agendas de desarrollo que el Estado debe cumplir y no solo como un mero requisito de planificación ya que esta debe estar sujeta a auditoria social.

La deuda de desarrollo es inmensa, en primer lugar porque no se garantizan los derechos de los ciudadanos, segundo utilizan la necesidad de la población y los estados de calamidad para solicitar apoyo financiero que hasta la fecha no está llegando con la inmediatez y eficacia que se requiere,  y tercero, las agencias de cooperación internacional que intentan realizar donaciones con equipo y otros insumos se encuentran con sus procesos detenidos debido a que no es dinero en efectivo lo que están proporcionando. La población está clara en que con cada emergencia que tengamos crece mucho más la brecha hacia el desarrollo integral y sostenible, por lo cual la población debe estar informada de manera objetiva sobre lo que sucede y las medidas que el gobierno toma, no solo en aspectos operativos sino financieros, no se debe lucrar con la necesidad de otros, es cuestión de garantizar sus derechos.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.