Nos salió el tiro por la culata

 

El anti voto parece que salió más caro que el veneno

Mercado La Terminal, ciudad de Guatemala, lunes 27 de julio de 2020. Fotografía de José Orozco

Son ya tres gobiernos con las mismas características que gobiernan el país, dirigido por camarillas de exmilitares y empresaurios de renombre, tal como pasaba en el siglo XIX y que generó tantas guerras civiles en el mundo.

Nos corremos de un gobierno corrupto y ladrón (PP) a uno corrupto e inútil (FCN) y ahora a uno corrupto e incierto (VAMOS). Una misma postura política e ideológica y tres gobiernos que no funcionan.

Resultó que hablar de nueva normalidad se redujo a “vivir con el virus”, que somos la “generación covidiana” y el fracasado “semáforo” como estrategia nacional.  ¡Por favor hombre! Un poco de imaginación…

Mientras la población esta entretenida con el virus, que ahora resulta se está desapareciendo del panorama, pues ya no es posible ni siquiera acceder a los datos en forma regular y sencilla, se está desarrollando una verdadera tormenta institucional y constitucional, con ese va y viene de los antejuicios y sentencia de autodefensa de los magistrados de la CC y el PDH de un bando y los magistrados de la CSJ, el congrueso y el ejecutivo del otro lado. Todos intentando destruir la institucionalidad en favor de sus propios intereses.

Ni de derecha ni de izquierda, simplemente avorazados con las uñas afiladas y los colmillos largos, a eso se reduce la clase política. La población en medio de esta tormenta de porquería indefensa y a veces peor, ignorante del significado de estas acciones.

Muy lejos de ser estadistas, muy lejos de buscar el bien común.  Todos son una bola de sinvergüenzas corruptos: diputados y magistrados, dignatarios incompetentes y funcionarios incompetentes, ¡vaya panorama el que tenemos enfrente!

Inaugurando obras fantasmas para no gobernar, eso lo hacen los de siempre, los mismos que tras bambalinas mueven los hilos mientras el títere en el helicóptero fingiendo y peor aún, creyendo que es popular.

Sí, nos salió el tiro por la culata, con tal que no quedara la “doña” se cometió un suicidio colectivo, cometimos harakiri con tal de matar al oso que nos estaba abrazando. ¡Y nos estamos dando cuenta!

 

La popularidad de Giammattei

Según las últimas encuestas, la aceptación del presidente se colocó abajo del 50%, con el agravante de que la base económica y social que lo impulsó a la presidencia, ese sector social de estrato medio alto ya no le cree, pues 9 de cada diez dicen que son puras mentiras todas esas cadenas de los domingos, vaya usted a decir el nivel de arrepentimiento de esa gente que creyó que derrotar al enemigo significaba victoria.

Ni que decir de la declaratoria de non grato por parte de las autoridades ancestrales y el anuncio que no lo recibirán en los territorios indígenas. ¡Un presidente que no puede llegar a su propio territorio!

Más que vergüenza y lástima no podemos sentir.

Fotografía de José Orozco

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