¿Nueva normalidad? ¡No!, necesitamos una Nueva Humanidad

El país se encuentra sumido en una profunda y estructural crisis, tanto en el plano político, económico, social y de salud pública.  La presencia de la pandemia covid-19 ha venido a poner de manifiesto, y con mayor brutalidad las grandes desigualdades que históricamente nos han privado de una vida digna.

Fotografía de Iván García

La clase económica ha impuesto su agenda en la mesa del gobierno de la República, quien, sin perder el tiempo, ha contradicho sus propias decisiones, subrayando los intereses de un sector, sobre el bien común de las guatemaltecas y los guatemaltecos.

 

Mintiendo e improvisando desde el principio

La principal característica del gobierno ha sido mentir desde el mismo inicio de su gestión en enero del presente año.  La ausencia de un verdadero Plan de Gobierno, de Equipo de Trabajo conformado además de comprometido, de prioridades y metas claras, se han vuelto una constante.

Basta recordar, como un reportaje sobre el Trabajo Infantil en el campo de la caficultura, realizado por unos reporteros ingleses, colocó nuevamente este importante y olvidado tema violatorio de Derechos de Niñez y Adolescencia, en la opinión pública.  La respuesta gubernamental fue negar públicamente la existencia de mano de obra infantil en este importante sector de la economía, seguidamente, la designación de dos empresarios vinculados a este sector, como Comisionados Presidenciales contra el Trabajo Infantil y el envío de una Iniciativa de Ley que data del año 2014, revisada en el 2016, al Congreso de la República, por medio de la cual se “prohibía” la presencia de Niñas, Niños y Adolescentes -NNA- en esta actividad económica.

De acuerdo con el ministerio de Trabajo y Previsión Social, a través de la Unidad de Protección del Adolescente Trabajador -UPAT-, aproximadamente entre 850 mil a un millón de Niños, Niñas y Adolescentes (NNA) desarrollan alguna actividad económica, a pesar que Guatemala ha ratificado los Convenios No. 138 y 182 de la Organización Internacional del Trabajo -OIT-, sobre la edad mínima de admisión al empleo y erradicación de las peores formas de trabajo infantil.  También está contemplado en la Ley de Protección Integral de Niñez y Adolescencia -LEYPINA.

Fotografía de Gorety Pérez

Con relación a la pandemia, fue el mismo presidente de la República, quien le restó importancia a la misma.  En el primer mensaje dirigido a la nación, se expresó de ella como una gripona«, recomendó seguir con sus actividades normales e incluso si pudieran fueran ese fin de semana a la playa, cosa que varias personas hicieron.

Una semana después no sólo se retractaba de lo expresado, sino prohibía toda actividad pública y masiva.

Por su parte, el congreso de la República, ha aprobado y extendido el estado de calamidad, así como desembolsos y préstamos millonarios, que en su totalidad contabilizan 31 mil millones de quetzales, para hacer frente a la pandemia.

Una decena de “programas presidenciales” han sido diseñados, formulados, aprobados, pero no implementados.  En el mejor de los casos, alguno reporta el 30% de ejecución, en tanto otros, tres meses después, ni siquiera cuentan con la lista definida de la población a la cual van dirigidos.

El propio ministerio de Salud Pública y Asistencia Social -MSPAS-, no ha reportado una ejecución presupuestaria como la emergencia lo amerita.  Médicos y enfermeras reiteradamente han solicitado que se les equipe de mejor manera, pronta y urgentemente, porque los hospitales están desabastecidos y saturados.

De nuevo, el presidente de la República, en otro mensaje televisivo expresó que eso no era cierto.  Para demostrarlo presentó una tabla en que se reflejaban los suministros existentes y aquellos por adquirir, vale decir, la mayoría.  Además, la sumatoria del mismo daba error en las cantidades totales, lo que Comunicación Social de la Presidencia denominó error técnico.

Ya son varias semanas en que se viene expresando, por las propias autoridades, el deseo de volver a la Nueva Normalidad, para el efecto, se han ido abriendo plazas comerciales, haciendo pruebas en el transporte público, en incluso la instalación de la Comisión Presidencial contra covid-19 o COPRECOVID, bajo el liderazgo del Dr. Edwin Asturias, el mismo que antes de asumir el cargo, recomendó que en Guatemala deberían de hacerse pruebas masivas para confirmar o descartar casos positivos de la enfermedad.

Sin embargo, varios días después, dos de sus miembros renunciaron al cargo.

 

Qué decir del «O les da o se salvan» y los números que no cuadran

Todos los días nos reportan datos oficiales, pero la evidencia demuestra que no son reales.  A tal punto, que este fue uno de los factores, no el único, que hizo que en junio se sustituyera a ministro y viceministros de Salud Pública, sin olvidar las renuncias previas.

Tómese en cuenta que, sin un plan previamente definido y una estrategia clara e intencionada, por muy bueno que sea el Equipo Técnico al frente del MSPAS o de la COPRECOVID, poco o nada podrán hacer.

La sentencia que se ha convertido en la gota que derramó el vaso, ha sido la expresada por el presidente de la República, al resumir su visión sobre covid-19 en Guatemala: O les da, o se salvan.  Esta frase lapidaria demuestra, una vez más, que no se cuenta con una verdadera línea de acción, políticamente intencionada, para hacer frente a la pandemia.  Por otro lado, evidencia también, incapacidad para conducir los destinos del país en medio de la crisis en la cual nos encontramos.

No se trata si nos da o nos salvamos, sino de la estrategia nacional para abordarla, detener su expansión, fortalecer la institucionalidad de Estado (inexistente hasta hoy) y privilegiar el bienestar de toda la población.

En lugar de ello, se hace referencia a los protocolos para reabrir la economía y volver a la Nueva Normalidad”.

Por lo visto, las vidas humanas no importan, incluso se ha hecho referencia al posible escenario para el regreso de los niños a las escuelas, debe entenderse que, en este momento, en el cual no hemos salido de la peor parte de la pandemia, no existen condiciones sanitarias para ello.  Una decisión de esta naturaleza es descabellada e inviable políticamente.

Madres y padres de familia no expondrán a sus hijas e hijos, ni a ellas y ellos mismos, eso lo tienen que tener exageradamente claro las autoridades tanto del gobierno central como del ministerio de Educación.

Fotografía de Fernando Chuy

La inversión pública en niñez y adolescencia

Finalmente, pero no menos importante, debemos de abordar el tema de la inversión pública, esta vez la que se dirige a atender a las Niñas, Niños y Adolescentes.

De acuerdo con noticias que han circulado, el MSPAS, redujo los fondos del Programa de Combate a la Desnutrición Crónica para dirigirlos a la lucha contra COVID-19, pero también lo han hecho gobiernos municipales, así mismo, hasta mayo del presente año, se había dejado de vacunar a 33,669 Niñas y Niños, en relación al mismo período de tiempo, un año atrás.

El gasto público dirigido a garantizar los Derechos de Niñez y Adolescencia, que, en promedio, de acuerdo con los análisis del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales -ICEFI-, venían siendo Ocho Quetzales con Ochenta y Nueve Centavos (Q8.89) al día, con los cuales se pretendía garantizar la salud, alimentación, educación, protección integral, cultura – deporte y recreación; ha caído, durante ese período, a Siete Quetzales con Tres Centavos (Q7.03).

Durante el año 2019, la Coordinadora Institucional de Promoción por los Derechos de la Niñez -CIPRODENI-, realizó un estudio especializado sobre la inversión pública destinada a las Niñas y las Adolescentes, durante los años 2017 – 2018.  Los resultados han sido, entre otros, que el gasto público dirigido a ella, al día, en promedio nacional, fue de Cinco Quetzales (Q5.00) para garantizar los mismos derechos.  Con la caída registrada actualmente, significaría que aproximadamente serían Dos Quetzales (Q2.00) los que les estarían destinando.

Sobre la base de todo lo anterior es que afirmamos nuestra postura, que no debemos de volver a una “Nueva Normalidad”, porque en la vieja normalidad es donde se violan, vulneran y transgreden los Derechos Humanos, particularmente los de las Niñas, Niños y Adolescentes.

Guatemala debe de transitar hacia una Nueva Humanidad, que coloque en el centro de su actuar, el Interés Superior de la Niñez y Adolescencia, porque siendo la mayor parte de la población, o cuando menos la mitad de esta, no puede ser posible que siga sin ser una prioridad para el Estado.

El momento de actuar es ahora.

Una respuesta a “¿Nueva normalidad? ¡No!, necesitamos una Nueva Humanidad”

  1. Excelente nota Lic. En conclusión, la pandemia Covid-19 ha evidenciado la incapacidad del gobierno central para accionar no sólo ante la situación actual, sino también el desinterés de los NNA del país. En nuestra institución -Conalfa- también hemos salido afectados porque nos han cortado el presupuesto y habiendo un gran préstamo millonario. Una vez más es evidente que, son únicamente algunos sectores los que dominan y tienen el control del país, dejando por un lado los derechos del pueblo.
    Bendiciones Lic. Otto.

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