Las juventudes de Guatemala: ¿qué haremos con ellas?

TRANSFORMAR EL VENENO EN REMEDIO

Fotografía de Fernando Chuy

El 15 de julio se conmemoró el Día internacional de las habilidades de la juventud, la fecha recuerda la urgente necesidad de desarrollar las habilidades y generar las competencias que las diferentes juventudes necesitan para enfrentar los retos y desigualdades que las sociedades actuales le presentan a las y los jóvenes. Es un día para recordar la mala calidad de nuestro sistema educativo, la falta de acceso a educación moderna que responda a las tecnologías y complicadas economías globales que se han instalado y que se niegan a dar un paso atrás para impulsar un desarrollo sostenible, igualitario y equitativo para todas y todos, sin darnos cuenta que “una sociedad que aísla a sus jóvenes, corta sus amarras: está condenada a desangrarse” 1

 

¿Cómo están nuestras juventudes?

En nuestro país hay casi 5 millones de jóvenes entre 13 y 29 años; 50% viven en el área rural; 24% de nuestros jóvenes son analfabetas; 15% viven en pobreza y extrema pobreza; y 800 mil ni trabajan ni estudian (Ninis).  La situación de nuestras juventudes es grave, es triste, es desalentadora y es muy deplorable para el futuro de nuestra amada Guatemala.  Los adultos debemos reconocer que esta situación a la que han llegado nuestras juventudes no la labraron solo ellas, sino que nosotros tuvimos mucho que ver: permitiendo sistemas retrasados o caducos de educación, aceptando desgastes a nuestra cultura, consintiendo sin más una globalización destructora de los valores, pasando por alto actos vergonzosos de corrupción y por no hacer frente con valentía al desgaste social.  Por lo menos debemos corresponsabilizarnos las juventudes y los adultos por llegar a estos niveles de sobrevivencia en que viven nuestros jóvenes.

Los adultos fuimos indiferentes en su momento y ahora tenemos grupos de jóvenes indiferentes.  Los adultos fuimos irresponsables en su momento y ahora tenemos grupos de jóvenes irresponsables con el rol que les toca desempeñar.  Pero no todo es malo, hay adultos que han abierto los ojos y han reaccionado a los errores del pasado y están decididos y comprometidos a acompañar procesos de desarrollo de las juventudes.  Y por supuesto hay grupos de jóvenes decididos, comprometidos y en plena acción para cambiar su destino, para afrontar el reto que tienen por delante y para tomar la estafeta del desarrollo para todas y todos los guatemaltecos, niños, jóvenes, adultos, hombres y mujeres, mestizos, mayas, xincas y garífunas.

Los adultos: ¿salvadores de las juventudes?

¡Por supuesto que no! Somos compañeros en una aventura de vida o muerte, de desarrollo o condena a la pobreza, de esperanza o de destrucción de sueños.  Juntos debemos rectificar el camino.  Juntos podemos construir un país justo, digno y de desarrollo.  Las juventudes deben ser tomadas en cuenta en todo nivel: familiar, comunitario, social, económico, cultural y político.  Y al decir ser tomados en cuenta me refiero a ser tomados con seriedad, con respeto, como protagonistas y no como espectadores.  Debe terminar ahora la manipulación, el engaño y el supuesto tomar en cuenta sólo con fines electorales.

Las juventudes deben ser las protagonistas de los proyectos, programas y políticas públicas, deben proponerlas, deben luchar por que se logren y deben supervisar su adecuada implementación.  Ni un paso atrás: ya no hay tiempo.

Los que hoy gobiernan, los que hoy dirigen, los que hoy protagonizan el diario vivir de Guatemala, son los responsables de abrir espacios, de ceder puestos, de hacer equipo, de comprometerse con las juventudes.

Juventudes llegó la hora: encuentren los espacios y las personas que puedan apoyar el desarrollo de sus habilidades, que motiven e impulsen el logro de las competencias que necesitan desarrollar.  Llegó la hora de participar, de abrir espacios, de exigir estar presentes en las grandes decisiones.  Llegó su hora: la historia la escribirán ustedes. “No basta con ser joven.  Es preciso estar borracho de juventud. Con todas sus consecuencias” 2, y sin duda alguna esas consecuencias estarán pintadas de paz, de respeto a la dignidad humana, de oportunidades para todas y todos, y ese gran y nuevo cuadro pintado por ustedes tendrá un nombre inmortal: Guatemala.

(1) Anann, Kofi. We the peoples.

(2) Casona, Alejandro. 1949. Los árboles mueren de pie.

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