Ya viene la normalidad ¿La misma de siempre?

TRANSFORMAR EL VENENO EN REMEDIO

Ilustración de Daniel Morales

Volver a la normalidad se ha convertido en el deseo, el clamor de unos, la exigencia de otros y el sueño perfecto de aquéllos que hacen de las monedas su principal interés.  La crisis en chino se traduce como Wei Ji. En chino esta palabra está formada por dos caracteres. El primero es Wei, que significa peligro y el segundo es Ji, que significa oportunidad. Es muy difícil descubrir las oportunidades que se esconden en una crisis si no se tiene la capacidad de ver más allá de lo que se está acostumbrado a vivir y a tolerar. Estamos en un momento crucial en que se debe entender que “las crisis potencian la evolución y que cambios que parecían difíciles o imposibles puedan darse incluso relativamente deprisa” 1.

 

¿Qué es la normalidad?

Normalidad, se entiende como la conducta que concuerda con los ideales de una cultura dada, en la cual se produce. En la sociedad occidental, ello implicaría la orientación hacia el éxito, la competitividad y el estar motivado para lograr objetivos personales.  Si se puede agregar la estimación de la familia, el tener un campo estrecho de pericia, el tener relaciones estables de pareja, etc., pues qué mejor, pero si hay necesidad de sacrificar estos para el logro de los primeros, pues hay que hacerlo.  Y como ésta cultura está establecida y es sostenida y protegida por algunos que se benefician económicamente por los resultados de esta cultura, invierten recursos de todo tipo para mantener el statu quo, sin importar a quien se afecte, sin importar las vidas que se afecten, total solo hay un mundo posible y así como están las cosas es el orden que hay que mantener, que hay que defender y que hay que perpetuar.

La insensibilización social contra la violencia y lo asesinatos que se logra al exponer a las personas continuamente y por períodos prolongados a la violencia en los medios de comunicación, tales como películas, programas de televisión y videojuegos, logran hacer menos sensibles a estas imágenes a algunas áreas del cerebro, informan los investigadores.  ¿Cuál el resultado de esta sobreexposición a la violencia explícita?  La deshumanización y la carencia de empatía hacia ciertos sectores de la sociedad, lo cual queda evidenciado al enterarse de un asesinato en un área marginal y se expresa “en algo andaba metido”.  Pero lo trágico es que esto es lo “normal” en nuestro entorno social.  El ver mendigos durmiendo en las calles, el enterarse de los altos niveles de desnutrición infantil, conocer las altas tasas de desempleo, saber de tantos casos de violencia intrafamiliar, enterarnos que un alto porcentaje de jóvenes graduados del nivel medio no están preparados, ver a niños pepenando en los basureros, eso, todo eso es parte de la “normalidad” que cotidianamente se vive y se ignora.

 

Generar el cambio depende de ver

Cada guatemalteco debe atreverse a ver más allá de lo que la cultura ha programado en nuestras creencias y en nuestro acercamiento a la realidad, cambiar las circunstancias de vida de millones de guatemaltecos: niños, jóvenes, adultos y ancianos, hombres y mujeres, es totalmente posible si cada uno introduce pequeños cambios en su sistema de creencias y en su forma de actuar y compartir.  Se trata de re-humanizarse con solidaridad, con empatía, con tratos igualitarios, con respeto y compasión a la dignidad humana de cada uno.  No se trata de quitarle al que tiene, se trata de que el que tiene sea justo y equitativo.  Pero si se trata de hacer cambios en las relaciones de empresarios y empleados, de gobernantes y gobernados, de ricos y pobres.  Se trata de no seguir con los brazos cruzados, sino de ver más allá de los intereses personales, egoístas y ambiciosos, y ver hacia la solución integral e inclusiva de los problemas económicos, sociales y culturales, respetando la voz de todas y todos, porque todos tenemos algo que decir, algo que aportar y algo que hacer.

Reinventemos la “normalidad”, démosle un nuevo rostro, en donde todos los guatemaltecos tengan comida en sus mesas, en donde todos los niños tengan un buen futuro, en donde los jóvenes tengan oportunidades, en donde cada ciudadano denuncie los actos corruptos de nuestros gobernantes, en donde el sistema de salud funcione, en donde el poder de los ciudadanos sea respetado.

“En esta vida hay que morir varias veces para después renacer. Y las crisis, aunque atemorizan, nos sirven para cancelar una época e inaugurar otra” 2.  Muramos a los defectos sociales que hemos construido y soportado; muramos a las grandes diferencias de bienestar entre unos y otros; muramos al egoísmo y la ambición; muramos al poder sin ética; muramos a la deshumanización y renazcamos en una sociedad solidaria, empática y humana.

Referencias bibliográficas

1 Punset, Elsa. 2008. Brújula para navegantes.

2 de Salamina, Eurípedes. 431 a.C. Medea.

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