Los tristes lugares de una bella patria

TRANSFORMAR EL VENENO EN REMEDIO

Sin duda alguna nuestra patria es bella, con todo un collage de montañas, volcanes, ríos, lagos, mares, lugares históricos, desarrollo urbano y una variedad de climas a solo pocos kilómetros entre uno y otro.  Una patria adornada por 25 etnias con idiomas, costumbres y culturas que engalanan el privilegio de ser guatemalteco.  Caminar y conocer esta patria para comprometerse a amarla y desarrollarla, exige estar dispuestos a ver lo que muchos quieren ocultar, escuchar lo que otros quieren callar y comprometerse en un esfuerzo sincero y disciplinado por alegrar esos tristes lugares que si se pone atención están muy cerca de cada guatemalteco.  Es necesario de ahora en adelante entender que “hay una manera de hacerlo mejor”1 y se la debe buscar y encontrar.

Fotografía de Ban Vel

 

La emoción de descubrir

Descubrir lugares es divertido: arriesgarse a comer en un restaurante desconocido, ir a un parque ecológico, conocer un nuevo cine, enfrentarse a una nueva tecnología, en fin, retarse a salir de la zona de confort. Casi siempre éstas experiencias son gratificantes.  Descubrir lugares tristes también genera emociones: desconcierto, incredulidad, enojo, sorpresa, dolor.  Descubrir lugares tan lejanos de la imaginación de la cotidianidad, pero tan cercanos a la modernidad y fiesta de muchos.  Descubrir por ejemplo lugares a escasos 17 kilómetros de la Plaza Central en donde las paredes de las casas son de lámina y cartón, en donde la sala es al mismo tiempo el dormitorio, en donde el piso es de tierra y en donde al llover el agua pasa por entre los pies. Ese  es un lugar triste.  Pero hay otro lugar, igual de cercano, en donde para abordar transporte público se debe caminar 4 kilómetros en calles de terracería con polvo en el verano y lodo en el invierno.  Ese también es un lugar triste.  Y aquel otro lugar en donde la única escuela de la comunidad está cayendo al barranco y los niños al quedarse en casa juegan en los basureros.  Ese es un lugar triste.  Y, en medio de la pandemia, aquel lugar repleto de banderas blancas simbolizando hambre y pidiendo a gritos una ayuda, sin saber si la muerte vendrá por el virus o por la falta de nutrición.  Ese es un lugar triste.

 

Y en el lugar triste descubres gente

Cada experiencia de descubrimiento lleva también a descubrir gente, gente que baila, que conversa, que ríe, que sueña, que vive.  Y en los lugares tristes también se descubre gente, se descubren adultos y se descubren niños: que sueñan, que creen, que quieren vivir, que existen, aunque muchos no los ven.  Se descubre niños que reciben y disfrutan un chocobanano como si fuera el manjar de los dioses, sonríen, saltan y muestran su alegría y agradecimiento.  Y también se descubren adultos con historias de vida como para escribir libros enteros.  Y al descubrir lugares tristes con gente bella, no se puede seguir siendo el mismo, no se puede seguir pensando igual, no se pueden sostener los antiguos paradigmas de vida, no se puede voltear la cara y ver sólo lo que conviene, regresar a la zona de confort sin experimentar un renacimiento humano lleno de vigor y decisión por lograr un sociedad justa, con igualdad de oportunidades y reconocer el derecho que tienen todas y todos los habitantes de este bello país a vivir en condiciones que respeten la dignidad humana.

 

Y cuando descubres gente, te descubres

Y es que cuando ves lo que hay que ver, la sonrisa de esos niños, los sueños de esos adultos, el esfuerzo de esos padres, descubres que no hay que dejar morir la esperanza.  Descubres que a la esperanza humana se abona con la solidaridad, la empatía, el cariño, la amistad, la cooperación y el amor. Y sin duda experimentarás alegría y pasión cuando descubras que esas cualidades están justamente en ti, esperando a que las compartas.  Este compromiso con la gente bella que habita esos lugares tristes impulsa una verdadera revolución humana cuyo mensaje fundamental es sólido y potente: la felicidad es para todos.

Mira lo que tienes que ver.  Escucha lo que vale la pena oír.  Y nunca más vuelvas a aceptar que todo está bien. Comprométete a ser un descubridor y un iniciador del cambio.

 


(1) Edison, Thomas A.

Una respuesta a “Los tristes lugares de una bella patria”

  1. Excelente artículo refleja lo que realmente somos como guatemaltecos, pero principalmente que en lugares tristes lo que cuenta es la actitud de la gente. Guatemaltecos ciempre con actitud positiva y bromistas así es como cambiamos un lugar triste en un lugar grandioso Dios bendiga Guatemala.

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