¡La Constitución debe cumplirse! No reformarse

Fotografía cortesía de DCA

Irónico que el 31 de mayo se conmemora el día de la Constitución Política de la República Guatemala (CPRG) y ya el gobernante de turno manifiesta su intención de reformarla. Terrible tentación impulsada por quienes pasan por el gobierno desde 1993; año en el que se intentó incluso suspender, en favor de intereses sectoriales y para destruir el concepto de balance de poderes.

¡La Constitución debe cumplirse! No reformarse. En todo ordenamiento jurídico, existe una jerarquía de normas y la Constitución, si bien es la base del sistema, otras leyes son las que deben desarrollar los principios y valores establecidos en la misma. Nuestra Constitución está fundamentada en los derechos humanos y esos, si bien evolucionan en su aplicación, no cambian en su esencia. La vida, la dignidad de la persona y la libertad.

Nuestra Constitución también incluye una parte orgánica, para establecer la estructura básica de un Estado democrático. Todo lo demás debe ser desarrollado por medio de otras leyes de menor jerarquía, incluso leyes constitucionales, que están un peldaño debajo de la Constitución a pesar de haber sido aprobadas por una Asamblea Nacional Constituyente.

La evolución de la sociedad, entonces, debe ser plasmada en leyes ordinarias que manifiestan el cambiar de los tiempos, la mentalidad de las nuevas generaciones, y las coyunturas políticas y sociales. Es peligroso reformar nuestra norma fundamental de acuerdo a los ánimos del gobernante de turno o los intereses particulares que surgen con toda complicación social en el país.

La reforma constitucional de 1994 fue un retroceso para la democracia. Fue una reforma casuística, sectorial y coyuntural. De hecho, los problemas de corrupción y justicia en la actualidad son producto de esas reformas, que lejos de mejorar, prácticamente privatizaron la elección de las autoridades públicas (magistrados del OJ y TSE, Fiscal General, etc.)

Los problemas de las comisiones de postulación por ejemplo, están en la Ley ordinaria y no, directamente, en la Constitución. Eso no justifica entonces proponer reformas bajo esa excusa. Primero, revisemos los reglamentos y las leyes ordinarias, reformemos éstas. Si eso no resuelve el problema, revisemos leyes constitucionales y como última instancia, luego de un gran acuerdo nacional, pensemos en reformar la Constitución.

Recordemos que la Constitución es política, no solo jurídica. Es un contrato social y por ende debe ser el resultado de un dialogo nacional incluyente y plural.

Una respuesta a “¡La Constitución debe cumplirse! No reformarse”

  1. El problema radica en ls ignorancia general acerca de la Constitución. Deberían ampliar en el pensun curricular del último año de diversificado para que los jóvenes se enteren del proceso constitucional, sus leyes, normal y todo lo que la componen. Buen artículo.

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