Dafne

Dafne es una mujer trabajadora, comprometida con sus estudios, y también tiene un hijo, por las mañanas, antes de salir a trabajar, debe preparar comida y dejarla hecha, porque no cuenta con la posibilidad de desempeñar su trabajo desde casa, a pesar de la situación de la pandemia. Su hijo Ángel tiene trece años, debe prepararse el almuerzo y esperar a mamá para la cena, ellos viven solos, además, él tiene que recibir clases por medio de su celular, ya que no cuenta con una computadora que le facilitaría significativamente el proceso enseñanza-aprendizaje.

A eso de las cinco menos cuarto de la tarde, Dafne regresa a casa muy cansada, no obstante, debe estar lista a las cinco para recibir sus clases en línea de la facultad, al igual que Ángel, se conecta desde su celular. Hay algunas clases que no recibe porque sus catedráticos no están familiarizados con la tecnología, por lo tanto, debe ser autodidacta más de lo acostumbrado, a pesar de que los encargados de impartirle clases están recibiendo cada mes un sueldo.

A Dafne no lo queda tiempo ni para quejarse de su pésimo sistema educativo, aunque claro, recibe muy pocas clases de alto nivel, siempre hay alguna excepción. Sin embargo, la idea de llegar a reclamar sus derechos como estudiante, la ve como una pérdida de tiempo y energías, sobre todo porque el trabajo le impide ocuparse en otras cosas más allá de sus estudios. Es así como ha pasado la mayoría de semestres en la facultad, con la idea de aprobar los cursos, no importando si ha recibido clases de alto nivel y como debería de corresponder a tal grado universitario, ha puesto mucho de su parte al leer dos horas diarias sobre el contenido de los cursos, hay veces donde el cansancio acompañado con estrés le quita esa paz para poder llevar una amena lectura.

A pesar de tal esfuerzo, por las obligaciones que tiene en casa y el trabajo, ha reprobado y se ha atrasado dos años en la carrera, todo por priorizar el bienestar de su familia antes que al estudio. Ella está consciente que al graduarse probablemente podrá tener un mejor sueldo, tiene esa idea de que siendo profesional su vida será más fácil. Antes lloraba seguido, por no saber qué hacer con su vida, parecía imposible manejar sus obligaciones sin descuidar otras, se lamentaba demasiado al ver sus notas parciales y exámenes finales, cuando no llegaba a zona mínima se partía, porque ella lo había dado todo para poder seguir estudiando, Ángel la miraba llorar y la abrazaba sin saber qué decir.

Con el tiempo, Dafne deja de preocuparse tanto, ya tiene muy descuidados sus estudios, lleva tres años atrasados en la universidad, aunque no ha aprendido mucho en sus clases, ha sabido ganar algunos cursos y dejar otros para después. Hay algunos catedráticos que son “buena onda” y les regalan puntos a los estudiantes por votar a favor de ciertos candidatos cuando se postulan a cargos en la facultad, otros organizan viajes, en los cuales lucran para sí mismos, de igual forma tiene un punteo considerable para ganar un curso, a Dafne le parece cómodo ganarse los puntos de esta forma, además ya se ha atrasado. Luego de tanto, Dafne decide apoyar a ciertos candidatos, ella es muy conocida y valorada por sus amigos, ya que conocen el esfuerzo que ella ha tenido durante su carrera, además saben que ha perdido cursos, pero que siempre ha sido muy inteligente, esto hace que “jale votos” y posicione al candidato que ella apoyaría. Dafne sigue trabajando, aunque con un sueldo muy bajo para sus necesidades, milagrosamente el candidato al cual está apoyando le promete darle trabajo dentro de la facultad y además facilitarle y garantizarle su graduación en muy poco tiempo. Dafne se alegra bastante, desde ese momento defiende con su vida al candidato que le propuso tales “premios”, descuida un poco sus estudios por lanzar la candidatura de su “salvador”, ya que al ganar este, está asegurada su graduación. A pesar de que el candidato al que apoya ha sido de los que ha mantenido el sistema educativo que la ha atrasado tanto.

Dafne es una mujer ficticia, pero puede parecerse a muchos estudiantes, quizá no del todo, pero sí es cierto que muchos estudiantes viven penas en el transcurso de su ciclo universitario, son atormentados como Dafne y se lamentan por no encontrar salidas.

Muchos optan por encontrar esas salidas a través de sus mismos opresores. Luego se vuelven opresores. Hay profesionales que así han logrado sus triunfos, siendo los borregos de los opresores y corruptos. Esas personas a mí ni a ti nos interesan, nos interesa ser como aquellos que dan academia e inteligencia a la vida del estudiante, que inspiran con sus acciones profesionales y son fieles al amor de la justicia y si hablamos de las ciencias jurídicas y sociales, no simples legalistas, sino excelentes juristas.

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