¡Despierten antes de perderlo todo!

35 años de constitución: ¿y para qué?

Fotografía de Ban Vel

El domingo 31 mayo nuestra Constitución Política de la República cumplió 35 años de haber sido promulgada. Como constituyente firmante de nuestra Carta Magna volteo a ver lo sucedido y pienso: ¿De verdad sirvió de algo la lucha de una vida?

En lontananza recuerdo aquel patojo rebelde que desde sus 14 años andaba metido en “cosas de grandes”. Vienen a mi memoria los vejámenes sufridos a manos de las fuerzas de seguridad clandestinas cuando me secuestraron. La vez que atentaron contra mi vida. El exilio forzado durante la última dictadura militar. Se me llenan los ojos de lágrimas y me pregunto: ¿Sirvió de algo?

Cuando después del golpe de estado de 1982 se abrió la oportunidad de participación política independiente, un grupo de jóvenes de 20 años nos unimos y literalmente “revivimos” un cadáver político, el Partido Revolucionario (PR). Varios de nosotros terminamos siendo electos como los más jóvenes de la Asamblea Nacional Constituyente.

Llevábamos el deseo de cambiar las cosas, pero ciertamente nos faltaba experiencia, “diente político”. Este ímpetu nos daría dos presidentes de la República, muchos diputados, varios ministros y algunos embajadores.

En palabras cortas, logramos transformar nuestra realidad durante los últimos 35 años. ¿Y esto qué frutos dio?

Pues, logramos que quienes tienen hoy menos de 40 años, y que son el 75% de la población, nacieran, crecieran y se educaran, por primera vez en nuestra vida republicana, bajo la Constitución más longeva de la historia patria. Una generación completa.

Esta generación creció con la convicción de que la libertad es su patrimonio; que se puede participar en lo que uno quiera, desde religión hasta política y deportes. Que se puede hablar lo que uno quiera, desde lo privado pasando a las redes sociales y a los medios de comunicación. Sin miedo.

Ese es el gran primer logro de nuestra Constitución: educar una generación completa en libertad y sin miedo.

 

De regreso al principio: Sin estado de derecho y sin derecho a Estado

¿Y qué estamos viendo hoy? Tristemente esta generación, la que nos costó ríos de sangre y lágrimas, es la que está bajando la cabeza y dejándose encerrar, con más miedo que astucia, con más miedo que deseo de vivir, con más miedo que sabiduría; sin darse cuenta que todos, absolutamente todos los preceptos bajo los cuales se educaron están en peligro de extinción. Sí, estos momentos son hoy los más negros que hemos vivido, incluso para quien como yo, estuvimos siempre dispuestos a dar la vida. Literalmente, nunca la hemos visto tan negra, y eso que yo sí la he visto negra.

En mi calidad firmante de la Constitución Política de la República, hago un llamado a esta generación joven:

¡DESPIERTEN ANTES DE PERDERLO TODO

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