¿Qué espera para aprender?

TRANSFORMAR EL VENENO EN REMEDIO

Nunca es tarde para aprender.  El aprendizaje a lo largo de la vida es un concepto que va más allá de las instituciones educativas y abre toda clase de espacios y comunidades de aprendizaje, logrando que la educación deje de ser un privilegio de pocos o de un rango limitado de edad.  Este paradigma educativo propone impulsar una sociedad en la que todas y todos puedan aprender libremente y respondiendo a sus intereses particulares.  “El concepto de educación a lo largo de la vida es la llave para entrar en el siglo XXI” 1, para sobrevivir en los espacios laborales, para actualizarse profesionalmente, y, para satisfacer los intereses y deseos personales de conocimiento.

Renovar y reinventar

Aunque modernamente el concepto de aprendizaje a lo largo de la vida tiene ya más de cinco décadas, sus principios, espacios y oportunidades de realización personal, apenas están llegando a nuestros países.  De hecho, ante la emergencia sanitaria provocada por el Covid-19, quedó en evidencia la falta de preparación del sistema educativo para responder y continuar con la preparación de los estudiantes a todo nivel educativo.  Quedó en evidencia también la ausencia de competencias digitales tanto en docentes como en discentes.  Sin embargo, más allá de los recursos digitales, que son muy importantes y que deben ser usados para aprender, la ciudadanía en general y las instituciones se han quedado muy cortos en la adquisición de estrategias de aprendizaje continuo y en la creación de espacios para conformar comunidades de aprendizaje a lo largo de la vida.

El aprendizaje permanente hace uso de diferentes recursos: libros, revistas, experiencias diarias de vida, conferencias, seminarios, arte, cursos libres, cursos universitarios, computadoras, teléfonos inteligentes, internet y otros, y definitivamente se necesitan lugares para acceder a ellos: bibliotecas, teatros, extensiones educativas de las instituciones, accesos públicos a internet, parques, etc. La carencia de estos recursos y espacios complican poner en marcha los procesos de aprendizaje a lo largo de la vida. Junto con estas privaciones que acosan a nuestro país, se debe agregar la ausencia de preparación a todo nivel para desarrollar la competencia que permita aprender permanentemente.

Los 4 pilares de la educación

El aprendizaje a lo largo de la vida incluye todas las experiencias de aprendizaje, ya sea formal, no formal o informal, y sus principios básicos se cimentan en: el papel protagonista de quien aprende, la igualdad de oportunidades (acceso a los recursos e instituciones) y la calidad y pertinencia.

El aprendizaje a lo largo de la vida es una respuesta a los avances continuos en la ciencia y la tecnología que afectan la vida de los ciudadanos en todas las esferas del diario vivir.  Y, por lo tanto, se convierte en un derecho democrático que debe ser protegido, promovido y proveído, al menos, en la accesibilidad y en el apoyo del desarrollo de las competencias necesarias en los ciudadanos.  El propósito del aprendizaje permanente es individual y social al mismo tiempo pues sus objetivos son: la realización personal, la ciudadanía activa, la integración social, y, la empleabilidad y adaptabilidad. Para lograr su propósito se hace vital el impulso y desarrollo de competencias en los 4 saberes de la educación:

  • Aprender a conocer. Saber cómo adquirir los conocimientos generales y específicos que interesan; impulsar la curiosidad intelectual; motivar el sentido crítico; construir autonomía en las decisiones; y, conocer y analizar la realidad.
  • Aprender a hacer. Desarrollar la capacidad de comunicarse y trabajar con los demás; competencia de afrontar y solucionar conflictos; dinamizar los procesos de producción.
  • Aprender a vivir juntos. Para la convivencia pacífica, el descubrimiento de los otros y conjuntarse en un nosotros, asumir la interdependencia.
  • Aprender a ser. Desarrollo integral de sí mismo; responsabilidad individual y colectiva; desarrollar y defender la libertad de juicio, opinión y crítica.

Características de un aprendiz permanente

Una persona que decide aprender para toda la vida debe investigar, empoderarse con los recursos a su alcance y comprometerse a desarrollar estas características:

  • Habilidades y actitudes para el aprendizaje
  • Confianza de aprender
  • Voluntad y motivación para aprender
  • Mente inquisitiva
  • Espíritu crítico
  • Alfabetización digital
  • Sentido de dominio propio

Los ciudadanos deben estar preparados para hacer frente a los retos de la sociedad del conocimiento, desarrollar las competencias para moverse en cualquier ámbito de aprendizaje individual y colectivo, renovarse y reinventarse para el trabajo, y, encontrar la información necesaria para su autorrealización y mejorar la calidad de vida.  Al final se debe ser consciente de que el esfuerzo vale la pena ya que “el aprendizaje es un simple apéndice de nosotros mismos; dondequiera que estemos, está también nuestro aprendizaje” 2. Así que ¿qué espera para aprender?


(1) Delors, Jacques. 1996. La educación encierra un tesoro.

(2) Shakespeare, William. 1600. El mercader de Venecia.

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