La corrupción sigue a sus anchas junto con pandemia

Alejandro Giammattei en su mensaje a la nación la noche del 27 de mayo.

El presidente Giammattei, seguramente por ser médico de profesión, está muy fijado en el caso de la pandemia y está dejando por un lado todo lo demás que le corresponde en su cargo.

Sigo recordándole al presidente sus palabras en el discurso de toma de posesión, que no iba a tener clemencia con los corruptos y que atacaría a “la maldita corrupción”, pero a diario nos damos cuenta que todo quedó en bonitas y emotivas palabras, que se las ha llevado el viento. Me parece inaudito que 26 médicos de terapia respiratoria hayan renunciado, los mismos que se encargan de darle asistencia a pacientes infectados en el hospital temporal del Parque de la Industria, porque llevaban 2 meses sin recibir salario y no cuentan con el equipo necesario para su protección sanitaria personal.

Insisto, ¿Qué pasó con el millón de dólares que donó el BCIE para uso exclusivo del hospital temporal? ¿Dónde están las donaciones millonarias que muchas empresas han dado, pues el gobernante ha salido fotografiado recibiendo los cheques? No es justo, que mientras uno por atender las recomendaciones del presidente Giammattei, ha dejado por un lado sus actividades, inescrupulosos funcionarios del Gobierno estén haciendo su agosto con nuestro dinero.

Mientras funcionarios de los tres poderes del Estado se están engullendo con el dinero que sale de los impuestos que pagamos. Ahora resulta, que los trabajadores del ministerio de Relaciones Exteriores se han recetado un aumento salarial, ¡Esto no puede ser!, llora sangre. ¿Por qué no se rebajan el salario desde el presidente, ministros, secretarios y otros altos funcionarios?

Da asco ver noticias del Congreso de la República y de todo lo que allí acontece, han contratado a tres pícaros del Pacto de Corruptos, excongresistas de la legislatura pasada, como asesores, Juan Ramón Lau, Roberto Villate y Giordano, ganando miles de quetzales también a nuestras costillas. Y qué decir del diputado Mario Azurdia, quien por “equivocación” se apropió de víveres de la CONRED que eran destinados para la Municipalidad de Magdalena Milpas Altas.

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