Reivindicar una educación superior para todos

Oliverio Castañeda de León, secretario general de la AEU, asesinado en octubre de 1978 durante el gobierno del general Lucas García. Fotografía de Mauro Calanchina

Este 22 de mayo se celebra en Guatemala el Día del Estudiante Universitario, para conmemorar la creación de la Asociación de Estudiantes Universitarios, establecida en la misma fecha en 1920.

El Día del Estudiante Universitario es ocasión para reivindicar una educación superior para todos los estudiantes egresados de educación media, en búsqueda del desarrollo de la población en las diferentes ramas profesionales y del desarrollo nacional.

La población estudiantil ha experimentado una gran expansión. En 1950 había 2,322 estudiantes inscritos y 200,000 en 2019. Otro fenómeno es que en 1950, el  97 por ciento de la población estudiantil se concentraba en la capital y solo un 3 % en los centros universitarios departamentales. Ahora, el 55 por ciento del alumnado se encuentra en la región metropolitana y el 45 por ciento se distribuye en los centros departamentales.

Las cifras que más destacan se relacionan con la población estudiantil femenina, la cual supera a la masculina. En 2018 se inscribieron 189,107 personas, de las cuales 87,835 fueron hombres y 101,272 mujeres. La tendencia se repite fuera de la Ciudad de Guatemala, pues en el mismo año, de los 89,018 estudiantes inscritos, 49,516 eran mujeres.

La crisis provocada por el COVID-19 no ha enfocado la posibilidad de realizar el proceso de enseñanza-aprendizaje por medio de la educación virtual o a distancia. La situación en la única universidad estatal se relaciona con la situación del sistema de educación pública, debilitado desde las privatizaciones iniciadas desde la administración de Álvaro Arzú. Es primordial en esta fecha destacar que, al igual que el sistema de salud pública, el ámbito educativo público ha sido marcado por la privatización.

Desde la educación inicial hasta la universitaria, esa privatización impidió la actualización tecnológica de las escuelas, los institutos y la Universidad de San Carlos, en la cual prevalece la educación presencial y muy pocos estudiantes recurren a dispositivos de última tecnología. Desde la preprimaria hasta la universidad, la población estudiantil no cuenta con los libros de texto y menos con dispositivos como computadoras, tabletas y teléfonos inteligentes para seguir las clases a distancia.

Esta situación no debe hacernos voltear la mirada a la memoria de los mártires universitarios que lucharon por la nueva Guatemala y fueron cruelmente masacrados, ejecutados, desaparecidos o perseguidos. La Asociación de Estudiantes Universitarios no es la misma de otros tiempos, por lo que como profesor universitario mantengo mi compromiso de mantener vivos los objetivos de miles de personas que ofrendaron sus vidas para que vivamos en un país en que las desigualdades no nos definan y aniquilen.

Fotografía de Mauro Calanchina

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