Al mal tiempo, buena cara

TRANSFORMAR EL VENENO EN REMEDIO

Fotografía de Fernando Chuy

Guatemala, amada patria, tiene lugares tristes, guatemaltecos viviendo a orillas de ríos de aguas negras, con desagües a flor de tierra, con calles de tierra, en casas de láminas y retazos de cartón, sin agua potable, pasando hambre, y, en constante peligro de desastres naturales.  Y los valientes guatemaltecos, a pesar de todo, cuentan un chiste, sonríen ante la tragedia, sobreviven un día más y mantienen la esperanza, porque las experiencias que viven a diario, les han enseñado que cuando las cosas van mal, cuando las cosas se complican, lo más conveniente es enfrentarlas con la mejor actitud, porque han descubierto que “La raza humana tiene un arma verdaderamente eficaz: la risa” 1, un arma que todos debemos aprender a usar, a diario, en todo lugar y ante cualquier circunstancia.

 

No contagiemos una pena más

Cada día representa un enorme desgaste emocional, al enfrentar los retos cotidianos personales y sociales de la vida en sus diferentes dimensiones: económicas, relaciones, trabajo, violencia, etc., todo esto provoca que los niveles de estrés se disparen, las ansiedades se multipliquen y la insatisfacción esté presente a flor de piel.  Éstas situaciones extremas de estrés pueden conducir a una crisis emocional cuando se carece de las habilidades para afrontar los problemas. Las emociones debilitantes empiezan a emerger y se manifiestan como enojo, tristeza, depresión, desesperanza, temor y desesperación, y, empiezan a llenar el ambiente en que se vive, contaminando y contagiando, como el peor de los virus, a todos con los que se convive. No contagiemos una pena más.

El reto que debemos proponernos es ser portadores y transmisores de optimismo y alegría por las palabras que se expresan, la energía que se transmite, los pensamientos que se expresan, la actitud que se asume e incluso por un acto elemental, simple y poderoso: la risa.

Un poderoso jajajá

Aprender a vivir las circunstancias que vida presenta desde perspectivas más alegres y felices y reír de esas situaciones y de nosotros mismos hace que se gane tranquilidad, energía, esperanza, ayuda a despejar la mente y a encontrar mejores soluciones.  Los niños viven sin preocupaciones, juegan a pesar de las circunstancias, inventan superpoderes, sonríen y muchas veces sorprenden con sus carcajadas que a los adultos parecen sin sentido, sin motivo, pero ríen, ríen, ríen y eso aleja cualquier tristeza.  Los niños sonríen en promedio 200 veces al día mientras los adultos solo 20. La risa no es cuestión de chistes (que también ayuda) es más una cuestión de encuentros, con la familia y con los amigos, esas personas especiales que hacen recordar el propósito de vivir, que hacen recordar los momentos vividos, que inspiran a seguir adelante, a determinar que se puede vencer cualquier obstáculo.

Reír es saludable: regula la presión arterial, aumenta la energía, da sensación de bienestar, cambia la atención de lo negativo a lo positivo, mejora la calidad del sueño, tonifica las expresiones faciales, controla la depresión, mejora la memoria, fortalece el sistema inmunológico, combate el insomnio, y, si esas razones fueran pocas, ríe porque te hace ver más joven y atractivo.

Reparte la magia de reír

En medio del caos que la vida puede presentar se necesitan héroes que ayuden a hacer más soportables las penas, que ayuden a preservar la capacidad de alegrarse por vivir, que rescaten la visión de un mejor futuro, que logren dibujar sonrisas en los rostros de la gente más cercana, que contagien el virus de la risa, que contaminen a muchos para que ellos a su vez contagien a más. Reír es contagioso. Las personas que hacen reír son mágicas. Apagan las penas y desvanecen las sombras de los malos días con comentarios ingeniosos, con esa alegría que se contagia, que acaricia el corazón y que llena de esperanza.

Hoy es el tiempo justo para rescatar la capacidad de reír, para transmitir esa energía única que se percibe en la sonrisa y para dejar recuerdos inspiradores que al ser evocados produzcan automáticamente una sonrisa más, un motivo más para seguir adelante, porque “…la risa es más fuerte que las lágrimas, y su resultado más positivo. Reíros desde el fondo del corazón” 2, porque cada persona merece lo mejor y eso sin duda empieza con una sonrisa.

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