Cómo a través de una triquiñuela el congreso evade su función fiscalizadora

Las funciones del organismo legislativo trastocadas y manipuladas

El Organismo Legislativo, además de ostentar la potestad legislativa, tiene la función de fiscalización de la administración pública, la que ejerce a través de las comisiones de trabajo, es lo que conocemos como fiscalización administrativa, a través de los bloques legislativos y de la interpelación a ministros de Estado, que es lo que conocemos como fiscalización política.

La Ley Orgánica del Organismo Legislativo desarrolla los mecanismos a través de los cuáles ejerce sus funciones dentro del marco de la institucionalidad estatal. Así nos encontramos que uno de los primeros artículos de dicha ley establece cuáles son los órganos competentes, se trata del artículo 6, el cual define los órganos del Congreso de la Republica y en sus incisos f) y g) define las Comisiones de Trabajo y las Comisiones Extraordinarias y las Específicas.

De allí se concluye que las comisiones de trabajo son parte importante del quehacer de los diputados y por ello, dicha ley hace énfasis en sus funciones, su forma de creación, las obligaciones de los diputados de pertenecer a ellas, así como las formas de su integración; y nos dice en el artículo 27 sobre la naturaleza y funciones de las comisiones de la siguiente manera: Para el cumplimiento de sus funciones, el Congreso de la República integrará comisiones ordinarias, extraordinarias y específicas. Las comisiones constituyen órganos técnicos de estudio y conocimiento de los diversos asuntos que les someta a consideración el pleno del Congreso de la República o que promuevan por su propia iniciativa.

Para su funcionamiento, las comisiones tendrán irrestricto apoyo de la junta directiva del Congreso y podrán requerir la presencia y la colaboración de funcionarios, representantes o técnicos de cualquier institución pública o privada.

En lo que se refiere a la integración de las comisiones, el artículo 29 es bastante esclarecedor del espíritu representativo que tienen que tener las mismas y del número de sus integrantes, aunque se deja en la presidencia de las mismas invitar a los demás integrantes, siempre respetando la proporcionalidad, así lo define el artículo 29 de dicha Ley al regular que cada comisión deberá tener por lo menos un miembro de cada bloque legislativo que así lo requiera y así lo proponga. El número de miembros de cada comisión, en todo caso, no podrá ser menor de siete ni exceder de quince.

Por supuesto que en la actual legislatura se pueden suscitar problemas por el número tope, ya que son 19 bloques los representados en la actualidad.

El artículo 31 nos enumera 33 comisiones ordinarias de trabajo y nos dice al final que para crear otras comisiones ordinarias de trabajo se requiere la voluntad de las dos terceras del total de diputados.

Sin embargo, para lo que aquí nos ocupa, el artículo 32 nos dice: el Congreso de la República podrá crear comisiones extraordinarias o específicas en la forma que acuerde hacerlo. También podrá encargar el conocimiento de algún asunto a dos o más comisiones simultánea o conjuntamente. En estos casos rigen las disposiciones de esta ley que se titula “Integración de Comisiones”.

Quiere esto decir que la creación de comisiones extraordinarias o específicas es potestad del pleno del Congreso con mayoría simple, pero siempre sujetándose al criterio de representatividad.

Deviene en abuso de autoridad la creación de comisiones específicas amparadas en el literal l) del artículo 18 de la ley, pues de la urgencia que éste habla se refiere a una situación en la que no se puede acudir a los medios regulares, porque el pleno o la comisión permanente no pueden ser convocados para que decidan y por ello, los actos que se realicen, deben ponerse en conocimiento el pleno a la brevedad posible, porque se actuó excepcionalmente.

Esto guarda similitud con lo que sucede con el presidente de la República, a quien le toca actuar y decretar estados de excepción, por emergencia o calamidad. Inmediatamente debe pner en conocimiento del Congreso para su conocimiento. La urgencia que habla el literal l del artículo 18, no puede servir para crear comisiones de fiscalización “ad hoc” a los intereses oficiales, sin representación de los bloques de oposición.

Mediante una triquiñuela, se evade la función fiscalizadora del Organismo Legislativo.

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