¡Equípate! El cambio es inminente

Transformar el veneno en remedio

Fotografía de @nicola-lemmon

El cambio es inevitable e incluso es el acompañante constante del ser humano desde que nace y se enfrenta interna y externamente a las consecuencias que genera.  Los cambios más difíciles de comprender y ajustar son los inesperados y fuera del propio control: una recesión, una pandemia o un desastre mayor, por ejemplo. De la calidad del afrontamiento al cambio y la forma de reaccionar ante él dependerá como éste afecte la calidad de vida.  Cuando se comprende que “la diferencia entre un esclavo y un ciudadano es que el ciudadano puede preguntarse por su vida y cambiarla”1 entonces se vislumbra que, equipados con las herramientas adecuadas, el cambio puede resultar en un resorte de mejoramiento individual y social.

Por la comodidad y “seguridad” que representa la zona de confort en que se vive, cuando el cambio es inevitable, produce temor, resistencia e incluso paraliza física y mentalmente, produciendo estupor ante la situación que se vive.  La falta de control sobre la situación que exige cambiar produce incertidumbre hasta que nuevamente se toma el control, si no total, por lo menos en los aspectos que tienen que ver directamente con el desarrollo cotidiano de la vida.

El cambio exige transitar por tres etapas: (1) impacto, etapa altamente emocional, que se caracteriza por confusión, miedo y sentimiento de pérdida.  Aquí lo urgente es reconocer esas emociones y rescatar algo positivo de la situación; (2) elaboración, etapa de racionalización del cambio, identificación de capacidades para afrontar el cambio. Lo importante en esta etapa es recuperar el poder de decisión; y, (3) acción, que tiene que partir de las fortalezas propias, va de lo menos complejo a lo más complejo.

Para afrontar cualquier cambio, se tiene que hacer el ejercicio de conocerse, centrarse en lo que depende de sí mismo,  y ser conscientes de las creencias y actitudes hacia el cambio.  Si se ve el cambio como un problema, no se avanza.  Si por el contrario se le considera como un reto y un aprendizaje, todo el potencial humano se desbordará para superarlo, aprender y salir fortalecidos.

 

La falta de preparación para el cambio

Muchas vidas son dañadas y destruidas al presentarse cambios que afectan su forma habitual de vida, debido a la ausencia de preparación para afrontar y superar los cambios que cada vez son más rápidos, constantes e inesperados La urgencia del cambio que se vive hoy demuestra la necesidad de incluir en los sistemas educativos formales, no formales e informales la construcción de competencias blandas que incluyan el afrontamiento, superación y aprovechamiento del cambio.  A continuación, se propone un modelo de gestión de cambios orientado a objetivos que guía el cambio individual y organizacional:

(1) Conciencia de la necesidad del cambio, significa abordar por qué se necesita un cambio ahora y explicar el riesgo de no cambiar. Para facilitar la creación de conciencia se necesita comunicación, acceso a información, una condición observable que impulsa el cambio.

(2) Deseo de cambiar.  Comprender la necesidad del cambio no es suficiente, ahora debe traducirse en motivadores individuales y colectivos para efectuar el cambio. ¿Qué se gana con cambiar?

(3) Conocimiento.  Hay dos tipos vitales de conocimiento para afrontar el cambio: el conocimiento sobre cómo cambiar (qué hacer durante la transición), y el conocimiento sobre cómo desempeñarse eficazmente en el estado futuro. Las formas de adquirir conocimiento incluyen: experiencias previas, competencias propias, educación, acceso a la información, mentoring, lectura, etc.

(4) Competencia.  Si bien alguien puede obtener el conocimiento sobre una nueva habilidad puede llevar mucho más tiempo para que este conocimiento se traduzca en capacidad en términos de rendimiento.  La clave aquí es practicar, practicar y practicar, medir los resultados, redirigir los esfuerzos, y, seguir practicando.

(5) Refuerzo. Hacer un cambio es difícil, pero mantenerlo puede ser aún más difícil. Es por eso que el refuerzo es un componente tan crítico de un cambio exitoso. Abarca los mecanismos y enfoques para que la nueva forma se mantenga en su lugar.

Y ¿si no se cambia?

El riesgo de no afrontar el cambio, especialmente cuando está motivado por situaciones extremas como una pandemia, se traduce en pérdidas económicas, sociales, de salud e incluso la pérdida de la vida.  Por el contrario, entre más rápido se asuma la responsabilidad de cambiar y adaptarse a las nuevas condiciones, se obtiene tranquilidad emocional, nuevas oportunidades, transformación personal y social, satisfacción por iniciar los procesos de cambio y ser el motivador para que otros sigan los pasos para mejorar sus vidas.

El cambio produce dolor.  El cambio nos obliga a transformar costumbres, creencias, hábitos, formas de pensar, formas de compartir, formas de trabajar, formas de estudiar, formas de relacionarse.  El cambio es un reto que exige disciplina, valor, determinación y constancia.  Es difícil, requiere trabajo y esfuerzo.  Sin embargo, recuerde que, “el destino no se puede cambiar; de lo contrario no sería destino. El hombre, sin embargo, sí que puede cambiar, de lo contrario ya no sería hombre»2. Así que decídase por asumir el reto del cambio. Reinvéntese. Inicie ahora mismo la construcción de un futuro en donde usted, su comunidad y el mundo entero gocen de paz, oportunidades y un desarrollo sostenible real, justo, equitativo e igualitario.

(1) Gándara, Alejandro. Últimas noticias de nuestro mundo.

(2) Frankl, Viktor. 2016. Lo que no está escrito en mis libros.

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