¿Aquí quién es el ignorante?

La emergencia tiene saturadas las redes sociales con comentarios de motivación, pesimismo, insultos, rezos, mensajes de médicos que quién sabe si son reales, videos de quién creo el virus, etcétera.  Sin embargo, quiero enfocar mi análisis en algunos mensajes y videos, específicamente aquellos en donde se habla de las personas que no hacen caso, de aquellas que dicen “de algo tenemos que morir” o de aquellas que las autoridades han tenido que desalojar de la playa o regresarla a sus casas pues las normas impuestas han sido claras.

Estas personas que muchos catalogan como ignorantes, que no entienden lo que está sucediendo y no colaboran con seguir las normas para evitar el contagio. Déjeme decirle, que tan ignorantes son ellas como quienes publican comentarios despectivos al respecto. Así como lee mi amiguis, resulta que usted no fue educado en el sistema educativo más exitoso del planeta, ni siquiera del país, porque no existe tal cosa en Guatemala.

Saber leer y escribir, tener información de ciertas cosas y algunos accesos no te hace inteligente, tampoco te da la propiedad para criticar a otras personas que se encuentran en otro nivel de analfabetismo que el tuyo, pero que al final de cuentas significa ignorancia.  ¿A qué me refiero con esto? Estas situaciones tienen su origen en el déficit de dos temas sociales muy importantes a los que en nuestro país no se les ha dado la importancia que merecen: salud y educación.

Nos hace falta salud mental

Si hay gente que hace caso omiso a las  normativas del gobierno y usted reacciona molesto, esto se explica por varios frentes: falta de comprensión, falta de conocimiento de historia social de Guatemala y falta de salud mental, sí, porque sociedades como ésta generan una cultura que contamina así los pensamientos de las personas y paramos viviendo todos enfermos en el caos, gritando, agrediendo, ofendiendo, ni para manejar somos buenos, porque hasta en algo tan vano como eso vamos comportándonos como enfermos mentales (sin ofender a los casos psiquiátricos).

Así que mis queridos decenas, centenas, millares de lectores dotados del más bello poder: ¡la lectura! Vayan, recojan un par de libros de historia: La Patria del Criollo para empezar estaría muy bien y así continúen hasta que entiendan que ustedes ocupan un lugar privilegiado, lleno de accesos a la información, la cual puede ser clasificada por ustedes mismos y así entender por qué nuestra bella gente se comporta así.  Ahhh y déjenme decirles que no solo es en el área rural el problema, el caos vehicular, las grandes compras ridículas de papel higiénico fueron en casos urbanos, sobre todo de la ciudad capital.

Dejen de comportarse como que fueran un diamante pulido y dediquen un poco de su tiempo a leer, en lugar de dedicarlo a criticar sin lecturas previas, sin bases históricas, porque lo único que generan es confusión, más enojo y frustración de la que ya tiene todo el mundo. Allá en la aldea, la gente no puede ni leer, no tiene luz para escuchar los mensajes presidenciales, no tienen idea de lo que está pasando y de por qué los quieren encerrar. Y los que sí pueden leer y siítienen luz, pero no hacen caso, pertenecen al mismo grupo de gente como ustedes: personas sin la educación adecuada y sin la salud mental suficiente para llevar en paz situaciones difíciles como esta.

¡Ódienme!

Con amor, la Seca.

Una respuesta a “¿Aquí quién es el ignorante?”

  1. Totalmente de acuerdo, especialmente el psicológico, En esta crisis vamos a salir librados los que sigamos las reglas por convicción y no por obligación, los que humildemente recibamos los consejos de salud osea pues que de verdad escuchen y los que sepan vivir con sus demonios en este encierro, quizá ahí podamos ayudar a esa otra parte olvidada, sin luz, ,sin acceso.

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