La máquina del tiempo

Fotografía de Eduardo Say

El prolongado cautiverio, la incertidumbre del mundo, el hábito de obedecer había resecado en su corazón las semillas de la rebeldía.

Gabriel García Márquez en 100 años de soledad.

Nosotros esperando el final de la cuarentena mientras que en China al final de la misma lo que hubo fueron disturbios. Y se reportan ya saqueos y llamado a la rebelión en el Sur de Italia. ¿Qué nos depara el lunes 13 de abril?

Estamos suspendidos en una máquina del tiempo, viendo pasar el virus sin poder hacer nada. Es casi como meternos en la cápsula y despertar el 13 de abril.

¿Y para mientras qué hace la mayoría de la población en sus casas…? ¡Niños! La explosión demográfica que se viene en diciembre como consecuencia de estar encerrados 30 días. Vea usted que contradicción, un pueblo con hambre fabricando niños.

Viendo pasar los días sobre una bomba de tiempo. Necesitamos implementar medidas coherentes, sigamos el ejemplo de Suecia con medidas de higiene estrictas, el ejemplo de Corea de Sur y Estados Unidos con millones de pruebas con el propósito de identificar casos, recordemos que a ciegas es imposible saber el tamaño real del problema. A esto sumémosle una campaña mediática de distanciamiento social voluntario.

El toque de queda es inútil. El virus no descansa a las 4 de la tarde, no es banquero. La cuarentena generalizada no funcionará sin altas medidas de higiene y rápida detección.

Si no se actúa rápidamente, la emergencia médica se convertirá en emergencia social con la consecuencia de desorden público, caos y saqueos. Nadie quiere esto.

Por Aquiles Faillace

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